La iniciación de Lahiri

Una tarde, Shyama Charan Lahiri estaba deambulando a los pies de los Himalayas durante una breve visita a la región, cuando oyó una voz diciendo, "Shyama Charan, Shyama Charan." Quedó sorprendido de ver a un sadhu llamándole a lo lejos. El sadhu se acercó a él y le dijo: "¿No me reconoces mi niño, hijo mío?" Entonces pronunció el nombre del padre y el abuelo de Charan. Incluso así, Shyama Charan no podía reconocerle. El sadhu le mostró gran afecto, le condujo a una cueva y le mostró un tridente, un bote de agua sagrada, una piel de león, una piel de tigre y algunas tabas. Le dijo: "¿Puedes reconocer estas cosas? Son todas tuyas," pero Shyama Charan no pudo reconocerlas. Entonces el sadhu colocó su mano sobre la espina dorsal de Shyama Charan. Inmediatamente Shyama Charan se dio cuenta de que esas eran ciertamente sus pertenencias.

El sadhu le dijo: "Mi nombre es Babají, hijo mío. Tú fuiste mi querido discípulo en tu encarnación anterior. Abandonaste el cuerpo en un estado muy elevado de desarrollo espiritual. Quiero que completes tu vida espiritual en esta encarnación."

Shyama Charan se inclinó ante su Maestro y lloró y lloró. Dijo que no regresaría con su esposa y su familia, pero Babají dijo: "No, tienes que regresar con ellos. Dios quiere que lleves una vida familiar y, al mismo tiempo, permanezcas en tu conciencia más elevada y guíes a los cabezas de familia para que lleven una vida mejor, más elevada y más pura. Yo te iniciaré dentro de unos pocos días. Mientras estés en los Himalayas, ven a verme cada día."

Shyama Charan estaba lleno de alegría porque su Maestro iba a iniciarle. Con un corazón pleno de gratitud y deleite, se marchó.

Algunos días después, Lahiri regresó al Maestro. Babají dijo: "Ha llegado el momento de que te inicie, pero antes de hacerlo, tienes que beber este líquido."

Shyama Charan bebió una gran cantidad de líquido aceitoso de una jarra de barro. Esto le hizo vomitar y evacuar muchas, muchas veces. Entonces Babají dijo: "Ahora estás purificado, hijo mío. Voy a darte puri, halwa y otros dulces. Come tantos como quieras." Shyama Charan los comió vorazmente. Luego el maestro lo inició compasivamente, sin reservas y sin condiciones.

Comentario: Decir que cada alma es bendecida con una sola encarnación es cometer un error Himaláyico. Cada alma pasa por muchas, muchas encarnaciones antes de personificar, revelar y manifestar la Verdad última. Comenzamos desde un punto y antes o después llega un momento en que alcanzamos el objetivo. Cada encarnación ayuda al alma a avanzar hacia la meta destinada. Si comenzamos algo en esta encarnación, y no lo completamos, tendremos que completarlo en la encarnación siguiente, porque a menos que lo hagamos, no tendremos satisfacción permanente. Cada encarnación significa cubrir algunos pasos más mientras avanzamos en el camino de la Eternidad. Si continuamos andando, marchando y corriendo adelante, cada encarnación es sin duda un movimiento adelante hacia una realidad más iluminadora y más colmadora.

Extraído de India y su Banquete-Milagro, de Sri Chinmoy.