Quiero vencer a Dios

Balzac vivió una vida muy, muy sencilla. Casi una vida austera. Siempre vestía la misma ropa blanca, los mismos zapatos y el mismo viejo cinturón. Nunca, nunca llevaba nada nuevo.
Un día, un amigo le preguntó : "¿Cómo es que llevas una vida tan austera? Ganas suficiente dinero. ¿Por qué no te compras algo de ropa nueva?"
Balzac replicó : "¿Cuando tengo tiempo para comprarme ropa nueva? Quiero vencer a Dios. Dios creó durante seis días y luego descansó. En mi caso, no quiero hacer ningún descanso, quiero trabajar siete días a la semana, cada hora y cada minuto. Esta es la manera de que pueda crear más que Dios. Si empleo mi tiempo comprando esto y aquello, mi creación sufrirá. Lo mejor para mí es crear sin pausa y derrotar a Dios. No necesito vestir ropa nueva, ni siquiera ropa bonita. Mi alegría está en mi creación."

El salario menguante


Cuando Balzac era un joven novelista y justo comenzaba a ser famoso, un editor quería publicar su última novela. El editor llevaba 3000 francos para ofrecer a Balzac como pago. Cuando llegó al barrio de Balzac, vio que el novelista vivía en un área muy pobre. El editor se dijo : "Fácilmente puedo darle sólo 2000 francos."
A medida que se aproximaba a la casa de Balzac, dijo : "Balzac está viviendo en una casa oscura y diminuta. Podré darle 1000 francos. Ya que es tan pobre, estoy seguro de que se quedará más que satisfecho."
Cuando el editor entró en la habitación, vio que Balzac era muy, muy sencillo. Pensó : "Estoy seguro de que aceptará si le ofrezco sólo 300 francos."
El editor tenía razón. ¡Compró el último manuscrito de Balzac por sólo 300 francos!
Ese libro, La dernière fée (Los chuanes), se hizo extremadamente famoso. ¡El editor era un granuja! Llevaba 3000 francos, pero cuando vio que Balzac vivía en un barrio muy pobre, en un apartamento diminuto y de lo más sencillo, rebajó diez veces el precio. ¡Compró La dernière fée por 300 francos!