Eres querido para mi


Eres querido para mí.

Eres querido para todos los demás también.

Sabiendo perfectamente bien que podemos llamarte nuestro Señor Supremo,

¿cómo es que no veneramos Tus Pies y besamos Tus Pies?

Este no es más que nuestro servicio hipócrita,

pero en las profundidades de nuestros corazones no Te consideramos

ni siquiera como un amigo real.

Tú conoces el veneno de nuestra mente,

sin embargo eres un Mar de Perdón.

Cuando la muerte quiere capturarnos,

nos ponemos entre la muerte y nuestra existencia.

Por tanto, somos ignorantes.

No importa lo que hagas por nosotros,

no Te ofrecemos nuestro corazón de gratitud.