Una vida efímera

Una vida efímera es todo lo que tenemos. Entonces, ¿por qué nos vanagloriamos?, ¿por qué exageramos sin medida nuestros frágiles logros terrenales y mortales? Cuando aparece la muerte, el ser físico nos abandona, no importa lo fuerte que sea, el ser vital nos abandona, no importa lo entusiasta que sea, la mente nos abandona, no importa lo brillante que sea, el corazón nos abandona, no importa lo gentil y puro que sea.

Una vida efímera es todo lo que tenemos. ¿Por qué escuchamos entonces los dictados del mundo físico, el mundo de la tentación? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué no escuchamos los dictados del alma que todo lo ilumina y todo lo colma? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué cenamos cada noche, la noche entera, con el mar de la ignorancia? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué jugamos cada día, el día entero, con el dragón de la oscuridad? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué no amamos a Dios aunque sea de una forma condicional, si es que no podemos amarle incondicionalmente? ¿Por qué? ¿Por qué?

Una vida efímera es todo lo que tenemos. ¿Por qué no complacemos a Dios parcialmente, si es que no tenemos la capacidad de complacerle totalmente y sin reservas? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿No podemos decirle de una vez por todas a Dios, que aunque hemos entregado todas nuestras vidas anteriores, incluso hasta este último segundo, a la noche de ignorancia, a partir de ahora Le daremos esta efímera vida nuestra únicamente a Él? ¿No podemos darle plena autoridad a Dios para que nos guíe, nos moldee y nos forme a Su propia Manera? Ya que hemos fracasado en manos de la ignorancia, ¿no podemos darle a Dios la oportunidad de dirigir nuestra vida? Si Dios fracasa también, ya veremos entonces lo que nosotros mismos podemos hacer con nuestra vida. Pero, ¿no es legítimo por nuestra parte darle por lo menos una oportunidad a Dios, igual que innumerables veces hemos dado oportunidades a la noche de ignorancia? ¿No podemos dejar que esta breve encarnación nuestra sea ofrecida a Dios y sólo a Dios? Si ofrecemos nuestra vida a Dios, nuestra vida terrenal tal vez pueda ser corta en años pero nuestros logros Celestiales perdurarán para siempre.

Dios nos dice: “Mis niños, os he prometido que no os emplearé mal, que no os dirigiré mal. Os demostraré que puedo hacer de vosotros personalidades nuevas, realidades nuevas y divinidades nuevas. Dadme tan sólo una oportunidad, igual que habéis dado una y otra vez oportunidades a la ignorancia. Tan siquiera en esta vida corta y fugaz, dadme la oportunidad y ved lo que podré hacer por vosotros, puesto que no podéis ver lo que ya he hecho por vosotros.

“Mis niños, dadme la oportunidad y ved lo que puedo hacer en esta efímera vida vuestra. Esta vida efímera puede ser ampliada y extendida si os preocupáis por vislumbrar Mi Divinidad con vuestro corazón entregado y con la unicidad de vuestra alma. Una vida efímera no necesita ser, ni puede ser, la última palabra de la arena terrestre. Sólo una vida sin fin, una vida sin nacimiento ni muerte, puede satisfacer al hombre, el futuro Dios.”

–Sri Chinmoy, del libro "Aspiración–Everest"