Perfección

La perfección es lo que he heredado de Dios en mi vida interna. La transformación es lo que he heredado de Dios en mi vida externa.

¿Qué es la perfección? La perfección es realización. La perfección es manifestación. La perfección en el mundo interno significa realización. La perfección en el mundo externo significa manifestación. Un buscador es una fusión de individualidad y personalidad. Cuando un buscador lleva su abnegada individualidad hasta la más elevada Visión de la Realidad y ofrece su todo-amorosa personalidad al Más Allá Absoluto, alcanza la perfección en el mundo de la Eternidad del Infinito.

Algunas personas dicen que la perfección no existe en el Cielo ni en la tierra. No puedo estar completamente acuerdo con ellas. La perfección existe tanto en el Cielo como en la tierra. El llanto mismo de la tierra es la perfección. La sonrisa misma del Cielo es la perfección. El profundo llanto de la tierra y la resplandeciente sonrisa del Cielo deben ir juntos. Sólo entonces la satisfacción amanecerá en el Rostro de Dios. Dios puede tener satisfacción sólo cuando el llanto de la tierra y la sonrisa del Cielo corran juntos. Cuando la tierra llora no debemos pensar que la tierra es inferior al Cielo, y cuando el Cielo sonríe no debemos pensar que el Cielo es superior a la tierra. No, no es así. Es Dios, el hombre en crecimiento, quien llora en y a través de la tierra para realizar todo lo que puede finalmente ser. Y es nuevamente Dios, el hombre colmado, quien sonríe en y a través del Cielo al realizar lo que ya es.

La perfección es un imposible: eso nos dice el hoy. Pero el mañana nos dirá que la perfección es inevitable. Siempre hay un lapso de tiempo entre la plantación de una semilla y la cosecha. En la vida espiritual la semilla es la aspiración y la cosecha es la realización. Sin aspiración, nunca puede amanecer la realización. ¿Qué es la aspiración? ¿Es algo que ya tenemos o es algo que vamos a tener? Es ambas cosas. Si decimos que tenemos aspiración, tenemos razón porque pensamos en Dios y meditamos en Dios algunas veces. Si decimos que aún no tenemos aspiración pero que algún día la vamos a tener, también tenemos razón porque nuestro amor a Dios no es espontáneo ni constante. Cuando nos sentamos a los pies de la Eternidad comprendemos que la aspiración va a ir seguida por la realización. Y tras haber hecho amistad con el Tiempo eterno, llegamos a darnos cuenta de que la realización estaba siempre ahí, oculta dentro de nuestra aspiración.

¿Cómo es que todavía somos imperfectos? Somos imperfectos precisamente porque no clamamos conscientemente por la perfección en nosotros mismos. Exigimos, o al menos esperamos, infinitamente más perfección en los demás que en nosotros mismos. Él y ella son imperfectos, y yo estoy tratando de perfeccionarlos, decimos. Pero ¿no es absurdo por mi parte criticar y tratar de perfeccionar a otros cuando yo mismo soy imperfecto? En esto cometemos una equivocación himaláyica. Si somos lo bastante sinceros, nos daremos cuenta de que pasamos demasiado tiempo pensando en los demás. Es bueno pensar en los demás, pero no con nuestra mente crítica, envidiosa, oscura. Si pensamos en los demás con la luz de nuestra alma, la unidad de nuestra alma, automáticamente estamos corriendo hacia la perfección.

Pensemos en perfeccionarnos a nosotros mismos, y mientras pensamos en nosotros mismos incluyamos al universo entero, o encarnemos al universo entero en nosotros mismos. Entonces no tenemos que pensar acerca de cada individuo sobre la tierra, puesto que todos están dentro de nosotros. Cuando medito, mi cuerpo entero medita conmigo. No tengo que pensar en mis órganos internos; estos son una parte de mí, son uno conmigo, meditando y aspirando conmigo. De modo similar, durante nuestra concentración, meditación y contemplación, si podemos sentir que el universo entero está dentro de nosotros y que nosotros estamos corriendo hacia nuestra Meta, entonces el universo en su totalidad correrá con nosotros.

Todos somos aspirantes, buscadores de la Verdad, la Luz y la Dicha infinita. Si nosotros no logramos perfección en nuestra vida interna y externa, ¿quién más puede lograrla? Somos nosotros, los buscadores de lo Infinito, quienes tenemos que encarnar, realizar, revelar y manifestar la perfección. En cada momento de nuestra existencia terrenal, en el tiempo efímero y en el Tiempo eterno, tenemos que encarnar el mensaje de la perfección. Si sentimos que el Tiempo eterno está en otra parte, y que sólo el tiempo efímero está a nuestra disposición, estamos equivocados. Si vivimos en la conciencia del cuerpo, estamos haciendo amistad con el tiempo efímero. Si vivimos en la conciencia del alma, estamos haciendo amistad con el Tiempo eterno. Puesto que estamos en el cuerpo, tratemos de hacer descender la altísima perfección de lo alto en el cuerpo. Si podemos vivir en el alma incluso cuando estamos en el cuerpo, podemos revelar nuestra perfección ya lograda al mundo en general. Perfección significa unidad viva, espontánea, constante con el Piloto Interno. Si tenemos libre acceso a la vida interna, entonces la perfección es nuestra alma misma y, al mismo tiempo, nuestra sola Meta.

Mi regalo imperfecto a Dios es el ayer, la experiencia de ayer. El regalo perfecto de Dios para mí es el hoy, la realización de hoy.

Universidad de Ottawa
Ottawa, Canadá
8 de octubre de 1970