Fuerza de voluntad y corona de victoria

Condúceme de lo irreal a lo Real.
Condúceme de la oscuridad a la Luz.
Condúceme de la muerte a la Inmortalidad.

—del Brihadaranyaka Upanishad

Fuerza de Voluntad. ¿Qué es la fuerza de voluntad? La fuerza de voluntad es el impulso interno consciente del hombre por entrar en el corazón mismo de la Infinitud, la Eternidad y la Inmortalidad. Vivir una vida devota es ser un niño conciente de la Voluntad de Dios. En la vida de aspiración hay dos cosas de capital importancia: la fuerza de voluntad y la oración.

La oración es femenina. La fuerza de voluntad es masculina. Pero tanto la oración como la fuerza de voluntad son sumamente efectivas, y ambas pueden producir el mismo resultado.

La fuerza de voluntad es una realidad siempre progresiva y auto-manifestadora en el universo. A veces los mortales encontramos difícil separar nuestra voluntad de nuestro deseo. Queremos alcanzar nuestro objetivo con esfuerzos personales determinados, apoyados y guiados por la amorosa Gracia de Dios. Tan pronto como queremos lograr algo, pagamos el precio; mientras que cuando deseamos lograr algo, a menudo no pagamos el precio. Deseamos, pero no hacemos ningún esfuerzo consciente; de manera que difícilmente podemos esperar éxito alguno.

Fuerza de voluntad humana y fuerza de voluntad divina. La fuerza de voluntad humana es como una cuerda de arena. En cualquier momento puede romperse. La fuerza de voluntad divina es la humanidad aspirante dentro de nosotros evolucionando hacia el Más Allá que todo lo colma. La corona de la victoria. ¿Dónde está la victoria más grande? La victoria más grande se halla en el auto-descubrimiento. Atmanam viddhi: conócete a ti mismo. No puede haber victoria mayor que conocerse a uno mismo. Conquistar una nación es una victoria humana. Esta victoria es limitada. Cuando el César dijo: “Veni, vidi, vici” —“Vine, vi, vencí”—la suya fue una victoria humana de corta duración. Por otra parte, cuando el Hijo de Dios dijo: “Padre, hágase Tu Voluntad,” la aspiración humana entró en la Luz-Sabiduría infinita del Supremo. La victoria real es lograda sólo cuando uno ha establecido una unidad consciente, inseparable, con su propio Piloto Interno.

Quieres vivir en la Tierra porque tienes incontables deseos. Sientes que hay muchas cosas en la Tierra que tienes que conseguir. Pero estos deseos no necesitan ser colmados, no pueden ser colmados y no serán colmados sin la aprobación de Dios.

La Sonrisa de Dios es la corona de victoria del hombre. Y la aspiración eterna es el precio de la victoria eterna. Si no hay aspiración, no hay realización. Si no hay realización, no hay revelación. Si no hay revelación, no hay manifestación de la Verdad divina sobre la Tierra. Cuando quieres descubrirte a ti mismo, cuando quieres saber quién y qué eres verdaderamente, la Magnanimidad infinita de Dios amanece en ti. Con tu auto-descubrimiento puedes revelar la Omnisciencia, la Omnipotencia y la Omnipresencia de Dios aquí en la Tierra. Es aquí en la Tierra y en ningún otro sitio donde la realización de Dios y la manifestación de Dios pueden tener y tendrán lugar.

A fin de estar cargados de fuerza de voluntad, necesitamos concentración, meditación y contemplación. Tenemos que saber cómo concentrarnos. Cuando nuestra concentración es unifocal, entonces podemos entrar en la meditación. Cuando nuestra meditación es perfecta, podemos entrar en la contemplación.

¿Cómo podemos aprender a concentrarnos? ¿Sencillamente leyendo libros? No, imposible. Los libros nos darán la inspiración, nada más. A fin de aprender el secreto de la concentración uno ha de acudir a un maestro espiritual. Para el conocimiento externo, vienes a aprender a esta universidad. Del mismo modo, el conocimiento interno también ha de ser aprendido de alguien. Cierto, el tesoro está en tu interior. Pero alguien tiene que mostrarte cómo encontrarlo y dónde están tus llaves. Para aprender vas a la escuela, y para cada asignatura tienes un profesor diferente. Pero en la vida espiritual hay sólo una asignatura, y esa asignatura es la auto-realización. Un verdadero maestro es más que suficiente para enseñarte, guiarte, iluminarte y colmarte.

Meditación. La meditación también ha de ser enseñada, especialmente al principio. Al despuntar de tu viaje, la meditación tiene que ser enseñada. Ahora estás viniendo a la universidad. Pero cuando obtienes tu graduación no continuas viniendo. Cuando tú mismo has realizado a Dios, o cuando estás muy avanzado en tu meditación, no necesitas a un profesor, pero cuando eres un principiante si.

Luego viene la contemplación, que es el último peldaño en la escalera espiritual. Puedes contemplar en el Dios personal o en el Dios impersonal. Es siempre más fácil, más seguro y más satisfactorio acudir primero al Dios personal y a través de Él ir al Dios impersonal.

Fuerza de voluntad y la corona de victoria. La vida espiritual necesita sólo una cosa: aspiración. Es la aspiración constante de nuestro corazón lo que da nacimiento a la fuerza de voluntad y a la corona de victoria.

Aspiremos. Nuestra es el alma aspirante, nuestra es la Meta colmadora—aquí y ahora, en la inmediación del hoy.

State University de Nueva York
Stonybrook, Nueva York
11 de marzo de 1970