El Secreto Supremo

El secreto supremo es el Supremo Mismo. Él puede ser visto. Él puede ser sentido. Él puede ser realizado. Cuando es visto, Él es Existencia. Cuando es sentido, Él es Conciencia. Cuando es realizado, Él es Deleite. En Su personificación de la Existencia, Él es eterno. En Su revelación de la Conciencia, Él es infinito. En Su manifestación del Deleite, Él es inmortal. Su Visión Trascendental y Su Realidad Absoluta son los logros futuros del hombre. El expansivo amor, la implorante devoción y la resplandeciente entrega del hombre son las posesiones futuras de Dios.

Dios es al mismo tiempo finito e infinito. Él está en el espacio: Él puede ser medido; Él debe ser medido. Él está más allá del espacio: Él es inmensurable; Él es ilimitado. Él es infinito. Más pequeño que la punta de una aguja es Él. Más grande que los siete mundos superiores y los siete mundos inferiores combinados es Él. En Su Corazón es el sufrimiento de la Tierra. En Su Alma es la alegría del Cielo.

Secretamente Él le dice a la Tierra: “Mi niña, Yo soy tuyo. Estoy a tu servicio. Utilízame. Así tu y Yo estamos colmados.” Abiertamente Él le dice al Cielo: “Mi niño, tú eres Mío, tú estás a Mi servicio. Inclina tu cabeza y ve a ofrecer la Luz de Mi Visión y la Altura de Mi Realidad a tu hermana Tierra, que es más joven en sabiduría pero más vieja en paciencia.

El secreto supremo es el conocimiento supremo. Este conocimiento es la canción de la liberación. Este conocimiento es la danza de la revelación. Este conocimiento es el silencio de la perfección. Cuando un hombre está liberado, se sienta a los Pies de Dios. Cuando un hombre revela la Verdad más elevada, juega en el Corazón de Dios. Cuando un hombre es perfectamente perfecto, Dios le da la mano. Podéis estar seguros, un día Dios enviará al mundo a ese hijo perfecto Suyo.

El mundo te dice un secreto atemorizador: Dios es austero, Dios es exigente, Dios es severo. Yo te digo un secreto iluminador: Dios es alcanzable, Dios es adorable, Dios es deleitable.

No tengas miedo de Dios. Él no sólo disfruta sino que también aprecia tus bromas. Tus bromas inocentes Le deleitan. El visionario Védico está ahora cantando en ti, a través de ti y para ti: “Oh Dios, si Vos fueras yo y yo fuera Vos, Vuestras oraciones deberían tener su debido cumplimiento aquí y ahora.”

Y para tu propia alegría y orgullo, puedes cantar junto con los visionarios Védicos: “Oh Dios, no Os venderé por el precio más alto, ni por mil, ni por diez mil, ni por una cantidad inmensurable. Oh mi Señor Supremo de la Plenitud de la Infinidad.”

La auto-realización es el secreto supremo. Ahora mismo estamos tanto en la ignorancia como en el conocimiento. El Isha Upanishad nos enseña que la ignorancia (la vida terrenal) y el conocimiento (la vida celestial) deberían ser perseguidas juntas. Atravesando el camino de la ignorancia hemos de conquistar la muerte. A través del conocimiento debemos obtener la inmortalidad. Aquí la ignorancia significa las acciones ritualistas, las acciones hechas por amor a sus resultados. Conocimiento significa la meditación más profunda que hace al hombre conscientemente uno con Dios; la acción hecha para colmar a Dios aquí en la tierra y allá en el Cielo; la Verdad por amor a la Verdad.

El mundo me dice que el nacimiento humano es la peor maldición posible. Yo le digo al mundo que el nacimiento humano es la mejor oportunidad posible. El incomparable Avatar de la India Sri Krishna tiene algo más que decirle al mundo. Él dice: “Bendito es el nacimiento humano; incluso los moradores del Cielo desean este nacimiento, puesto que la realización de Dios es obtenida sólo por seres humanos aquí en la Tierra.”

El dedicado lema del Estado de Dakota Norte me ha enseñado el secreto supremo: “Libertad y unión, ahora y por siempre, una e inseparable.” El aspirante lema de la Universidad de Dakota Norte me ha enseñado el secreto supremo: “Luz y ley”. Con vuestro amable permiso quisiera decir unas palabras acerca de estos dos divinos lemas, comenzando por el lema del Estado.

Libertad: Libertad significa responsabilidad. ¿Responsabilidad de quién? Responsabilidad de Dios. Cuando un hombre es liberado de los enredos de la ignorancia, Dios actúa orgullosamente en él. Dios actúa a través de él sin reservas, Dios actúa por él sin condiciones. Lord Halifax recalcó apropiadamente en cierta ocasión: “Si sólo fueran a tener libertad aquellos que entienden lo que es, no habría muchos hombres libres en el mundo.” Todos tendremos libertad, tanto interna como externa. La libertad interna es la altísima realización de la Verdad absoluta. La libertad externa es la más exitosa manifestación de la perfecta Perfección de la Divinidad sobre la Tierra.

Unión: Dios es consciente y plenamente conocedor de la unión del hombre con Dios. En no mucho tiempo, el hombre también será conocedor consciente y plenamente de esta unión. En la unión del hombre con Dios vemos al hombre como la fervorosa gratitud. En la unión de Dios con el hombre vemos a Dios como la Riada de Compasión.

Ahora y por siempre: Una vez que la libertad ha dado nacimiento a la unión del hombre con Dios, o la unión del hombre con Dios ha dado nacimiento a su libertad, el hombre comienza a vivir para siempre en el Eterno Ahora.

Una e inseparable: Libertad y unión son inseparables porque tienen que iluminarse mutuamente. Ahora y por siempre son inseparables porque tienen que alimentarse mutuamente. El hombre y Dios son inseparables porque tienen que colmarse mutuamente.

Profundicemos ahora en el lema de la Universidad, cultivador de vida y colmador del alma: Lux et lex (Luz y ley). La luz no es un conocimiento teórico sino una sabiduría práctica. La ley, la ley divina no es una orden sino una experiencia. La inspiración del hombre se expande a través de la dicha de la luz. La aspiración del hombre asciende a través de la paz de la ley. La luz espiritual tiene un resplandor interno que ilumina la vida externa. La luz no espiritual tiene un relumbre externo que oscurece la vida interna. Cuando un aspirante vive en la luz, él es el hacedor. Cuando un aspirante vive en la ley divina, él es el conocedor.

La diferencia entre una persona ordinaria y una aspirante es esta: una persona ordinaria quiere ser defendida por la ley, aunque ella misma no se preocupa por seguir la ley; mientras que una persona aspirante seguirá y defenderá la ley profundamente, sin reservas ni condiciones. La ley es verdad. Hemos de saber como utilizar la verdad en nuestras actividades cotidianas.

Una verdad dicha con mala intención
supera a todas las mentiras que puedas inventar.
-William Blake

Esto es absolutamente cierto. Debemos decir la verdad siempre con una intención divina. Nuestra verdad debe estar inundada de amor, interés y unicidad. Nuestra verdad debe iluminar y no cegar. Nuestra verdad debe liberar y no atar. Finalmente, quisiera decir, en relación con el lema de la Universidad, que la luz es el peso del Alma Universal, y la ley es la altura del Alma Trascendental.

El secreto supremo. Si quieres conocer el secreto supremo tienes que meditar. Si quieres saber cómo meditar, necesitas un maestro espiritual. Hasta que tengas tu propio maestro, tienes que meditar solo. Durante tu meditación, no tengas miedo de nada. El miedo es algo que puedes y debes dejar. El Amor constante de Dios es algo que puedes y debes tener. Tu miedo aniquila tu receptividad del Amor de Dios. Tu aspiración a la realización de Dios y tu entrega a la Voluntad de Dios puede aniquilar todo tu miedo, el nacido y el aun por nacer. Alberga confianza divina en los más íntimos rincones de tu corazón. La confianza es el secreto del éxito. La esperanza es el secreto de los intentos.

La duda es veneno. La duda destruye tu vida de aspiración antes que de inmediato. Durante tu meditación, no luches contra los malos pensamientos. Si luchas constantemente contra los malos pensamientos, para tu gran sorpresa, sólo los fortalecerás. Pero si te abres a los pensamientos divinos, los malos pensamientos no tendrán necesidad de ti. Estarán terriblemente celosos de tus pensamientos divinos y antes o después te abandonarán. Durante tu meditación trata de cultivar el amor divino. Trata de amar a la humanidad profundamente. Tal vez dirás: “¿Cómo puedo amar a los demás, si no sé cómo amarme a mí mismo?” Te diré cómo puedes amarte. Puedes amarte de la manera más exitosa sencillamente amando a Dios sin reservas. Tal vez dirás: “¿Cómo puedo amar a Dios si no sé lo que es el amor?” Yo te diré lo que es el amor. El amor es el poder transformador en nuestra naturaleza humana. El amor transforma nuestra vida de completo cautiverio en la vida de la más extraordinaria libertad. El amor implora por la vida. El amor lucha por la vida. Finalmente, el amor llega a convertirse en la Vida Eterna.

El secreto supremo es la realización de Dios. Nada más y nada menos. Ayer mi ignorancia inconscientemente me ofreció a mí a Dios. Hoy mi conocimiento conscientemente me ofrece a Dios a mí. En mi conocimiento inconsciente de Dios, ni Dios ni yo estamos colmados. En mi unicidad consciente con Dios, tanto Dios como yo estamos plenamente colmados.

Universidad de Dakota Norte
Grand Forks, Dakota Norte
6 de mayo de 1969