Dios y yo

Dios y yo. Dios es mi Padre. Dios es mi Madre. Esto es lo que sé. Además, siempre sé qué hacer. Dejadme contaros mi secreto más íntimo: Sé lo que hacer precisamente porque Dios lo hace por mí. Sé que yo no hago nada ni puedo hacer nada. Dios es el hacedor. Dios es la acción. Dios es el fruto de esto. Mi vida es una eterna experiencia de Dios.

Tal vez me preguntéis por qué hace Dios todo por mí y por vosotros no. ¿Es porque Dios es parcial? Con toda seguridad, Dios no es parcial. Él es todo menos eso. Desafortunadamente, hay una ligera diferencia entre mi aproximación a Dios y vuestra aproximación a Dios. ¿Recordáis lo que el Hijo de Dios le dijo a la humanidad? : “Yo y mi Padre somos uno.” Yo creo en el Hijo de Dios e intento vivir su verdad. También creo en los ancestrales visionarios Védicos de la India. Ellos dijeron: Brahmasmi —Soy el Brahman, el Uno sin par. También tengo fe implícita en la enseñanza de Sri Krishna, la cual he aprendido del Bhagavad Gita, el Canto Celestial.

Un hombre está hecho por su fe.
Lo que sea su fe, así es él.

Yo sé que Dios puede ser visto. Yo sé que Dios puede ser sentido. Yo sé que Dios puede ser realizado. Yo sé que cada ser humano, sin excepción, se convertirá en la Visión Trascendental de Dios y en Su Realidad absoluta.

Sois propensos a albergar algunas extrañas ideas en los más íntimos rincones de vuestro corazón. En primer lugar, os alegráis en decirle al mundo que no hay Dios, y que no puede haber tal cosa llamada Dios. Incluso cuando sentís que hay un Dios, decís a vuestros seres cercanos y queridos que Dios es para ellos y para los demás, pero no para vosotros. Con toda la ignorancia a vuestra disposición declaráis que Dios no se interesa por vosotros. Sentís que Dios está terriblemente enfadado con vosotros porque hace diez años dijisteis una terrible mentira o engañasteis a alguien en la calle. Pobre Dios, ¡cómo si no tuviera otra cosa que hacer mas que enfadarse con vosotros y castigaros sin piedad!

Lo creáis o no, os diré que Dios tiene muchas, muchas cosas significantes que hacer con vuestra vida. Para vosotros vuestra vida no es nada, un cero perfecto. Para Dios, vuestra vida es todo—para ser más precisos, Su todo. Sois Su Orgullo sin igual. Sois Su único Sueño. Sois Su única Realidad. Con vosotros Él canta la canción de la Inmortalidad. En vosotros Él ve la personificación de Su Existencia-Conciencia-Deleite. Para vosotros, sólo para vosotros, Él existe a través de la Eternidad. Él os moldea. Él os forma. Él os guía. Él os transforma en Su Imagen misma, en Su Vida del siempre trascendente Más Allá.

Queridos estudiantes, queridos profesores, queridas hermanas y hermanos, estáis ahora en el mismo barco que yo. Cantemos juntos: “Sé lo que hacer, porque Dios lo hace por mí.”

Dejadme cantar una canción más. Y espero que todos la aprendáis pronto. Esta canción me dice qué decir y a qué aspirar:

Condúceme de lo irreal a lo Real.
Condúceme de la oscuridad a la Luz.
Condúceme de la muerte a la Inmortalidad.

Brandeis University
Waltham, Massachusetts
26 de marzo de 1969