Princesa Diana

Princesa de Gales


La Princesa Diana y Sri Chinmoy se reunieron en el Palacio de Kensington
21 de mayo de 1997

De la Princesa Diana a Sri Chinmoy:

 
“Yo sé que usted también busca aliviar el sufrimiento innecesario y que verdaderamente ha ayudado a muchas, muchas personas… Le agradezco la generosidad de su espíritu y le envío mis mejores deseos de todo corazón.”

21 de julio de 1997
Carta

 


 
“Sus cartas son enormemente alentadoras. Gracias a esos ánimos encuentro la fuerza para continuar la lucha contra las minas terrestres, que es de vital importancia para mí…”

7 de agosto de 1997
Carta

 


 
De Sri Chinmoy a la Princesa Diana:

“Un Templo-Corazón de Simpatía”

“Princesa Diana,
El suyo es un templo-corazón
De simpatía, auto-ofrecimiento
Y deleite de unidad.”



 
“Princesa Diana, su corazón de simpatía abarca lo largo y ancho del mundo. Llegará el día en que el mundo la valorará muy sinceramente, muy amorosamente y de todo corazón.

En su caso, su corazón siempre se une a la multiplicidad de la familia mundial. Está usted inspirando al mundo entero con la fuerza de su corazón de unidad y simpatía. Finalmente su corazón triunfará.”
 


 
“Princesa Diana, a tan temprana edad,
¿Quién podía igualarle
En respirar el aliento
De los pacientes que sufren y agonizan?”
 


 
“La Princesa Diana nos dió el jardín de su corazón, tan bello e inspirador. Por esto será siempre recordada como Reina sin igual del corazón universal.”
 


 
“La Princesa Diana tenía muchas cualidades espirituales que estaban justo comenzando a nacer y a florecer en su vida, del mismo modo que su vida de servicio había florecido ya. El mundo conoce mucho acerca de las buenas obras de la Princesa Diana y también acerca de su vida privada y pública, pero esta dimensión espiritual es también extremadamente importante. Se podría decir que es de suprema importancia.”
 



“¡Princesa Diana, has dejado de existir!
El ave de tu alma ha llegado a la Orilla Dorada.
El corazón sangrante del mundo llora tu muerte.
Tu vida en la Tierra, el Aliento mismo del Señor.”