Vaciando la Mente

No debes pensar que cuando no haya nada en tu mente te volverás un tonto o actuarás como un idiota. Esto no es cierto. Si puedes mantener la mente calmada y silenciosa por diez o quince minutos, un nuevo mundo amanecerá dentro de ti. Esta es la raíz de todo progreso espiritual. Ahora mismo sólo puedes tener la mente calmada y callada unos pocos segundos, o un minuto, pero si puedes mantener tu calma, tu serenidad y tu tranquilidad durante media hora o incluso quince minutos, te aseguro que dentro de tu tranquilidad crecerá un nuevo mundo con tremenda luz y poder divinos.

Cuando no tengas ningún pensamiento en tu mente, por favor no sientas que estás totalmente perdido. Al contrario, siente que algo divino se está preparando en tu naturaleza pura y aspirante. No puedes esperar resultados inmediatos. El labrador siembra la semilla y luego espera; nunca pretende que la cosecha brote de inmediato. Hacen falta varias semanas o meses para que germine. Tu mente puede ser como un campo fértil. Si plantas la semilla del silencio y la quietud y la cultivas con paciencia, antes o después vas a recoger seguro la abundante cosecha de la iluminación.

La mente no es necesaria para la meditación, porque pensar y meditar son dos cosas absolutamente distintas. Cuando meditamos, no pensamos en absoluto. El objetivo de la meditación es librarnos de todo pensamiento. El pensamiento es como un punto en una pizarra. Sea bueno o malo, ahí está. Sólo si no hay pensamiento alguno podemos convertirnos en la más alta realidad. Incluso en una meditación profunda pueden entrar pensamientos, pero no en la meditación del tipo más elevado y profundo. En la meditación más elevada sólo habrá luz.

Lenta y firmemente,
si puedes
parar tu mente inquieta,
inmediata y alegremente,
Dios abrirá Su Corazón inmensurable.