8. PyR: la mente silenciosa

P. ¿Es malo esperar algo en particular cuando meditamos?


R. Durante la meditación simplemente intenta lanzar tu existencia interna y externa en el Supremo. No tienes que pensar en nada; sencillamente arrójate al mar de la luz, la paz, la dicha y el poder. Pero no esperes ninguna cualidad divina o resultado en particular, porque entonces estás atándote a ti mismo y atando a Dios. Esto se debe a que la expectación humana es muy limitada. Cuando esperas, la mente actúa en seguida y entonces tu receptividad se vuelve muy limitada. Pero si no esperas, el problema de la receptividad pasa a ser problema de Dios. En ese momento Él va a darte todo en medida infinita, y al mismo tiempo va a crear en ti la receptividad para que recibas lo que Él tiene que ofrecer.

El tipo más elevado de meditación se hace en silencio, con un sólo objetivo: complacer a Dios a Su propia Manera. Cuando meditas, si puedes sentir que estás complaciendo a Dios a Su propia Manera, ese es entonces el mejor tipo de meditación. De otro modo, si comienzas a meditar para recibir alegría, obtendrás alegría, pero no obtendrás alegría ilimitada, precisamente porque no has complacido a tu Amado Eterno, Dios, a Su propia Manera. Lo que Cristo el Salvador dijo es absolu­tamente la verdad más alta: “Hágase Tu Voluntad”. Antes de meditar, si puedes ofrecer el fruto de tu meditación a la Fuente y decir: “Quiero devenir Tu instrumento perfecto de modo que puedas colmarte en mí y a través de mí a Tu propia Manera,” este es el más alto, absolutamente más alto tipo de meditación.

Tu mente tiene un torrente de preguntas.
Hay sólo un maestro que puede contestarlas.
¿Quién es ese maestro?
Tu corazón amante del silencio.