1. PyR: La mente silenciosa

P. Soy principiante en la meditación y encuen­tro que no puedo controlar mis pensamientos. ¿Cómo puedo tener una meditación satisfactoria?

R. Si eres un principiante, procura dejar que sólo los pensamientos divinos entren en ti, y no los pensa­mientos no-divinos. Es mejor no tener pensamientos en absoluto durante la meditación, pero es casi imposible para el principiante tener una mente sin pensamientos. Así que puedes comenzar teniendo buenos pensamientos: “Quiero ser bueno, quiero ser más espiritual, quiero amar más a Dios, quiero existir sólo para Él.” Deja crecer estas ideas dentro de ti. Comienza con una o dos ideas divinas: “Hoy seré absolutamente puro. No permitiré que algún pensamiento malo, sino sólo la paz, entre en mí.” Cuando permites que un pensamiento divino crezca dentro de ti, verás que inme­diatamente tu conciencia cambia para bien.

Comienza con ideas divinas: “Hoy quiero sentir que soy real­mente un hijo de Dios.” Esto no será simplemente un sentimiento, sino una verdadera realidad. Siente cómo la Virgen María está sos­teniendo al niño Jesús. Siente que la Madre Divina te sostiene en sus brazos como a un niño. Entonces siente: “Quiero realmente tener luz de sabiduría. Quiero caminar con mi Padre. Donde­quiera que vaya iré con Él. De Él obtendré la luz.”

Algunas personas no tienen ideas como estas. No les vienen ideas y pensamientos creativos. Hay sencillamente un vacío. Te preguntarás qué es mejor –tener muchos mensajes tontos en la mente o ningún mensaje en absoluto. Pero hay una manera negativa e incons­ciente de meditar que no tiene vida alguna. Esta no es la mente silenciosa. No es productiva. En la verdadera meditación, la mente está silenciosa pero al mismo tiempo está consciente.