Ejercicio: Purificando el aliento


Antes de comenzar la meditación, repite “Supremo” lo más rápido posible, veinte veces aproximadamente, a fin de purificar tu aliento. Siente que te estás convirtiendo realmente en el Aliento mismo de Dios. A menos que el aliento sea puri­ficado, la mente no permanecerá enfocada en un sólo punto.