4. PyR: el corazón y el alma

P. ¿Cuál es la diferencia entre ir alto e ir profundo en la meditación?

R. Hay una gran diferencia entre ambos métodos de meditación, aunque en última instancia altura y profundidad devienen una misma cosa. Cuando queremos ir profun­do en nuestra meditación, tenemos que comenzar nuestro viaje desde el corazón espi­ritual. Deberíamos sentir que estamos excavando o viajando muy profundo dentro de nuestro corazón. Estamos viajando hacia dentro, no hacia atrás o hacia abajo hasta los pies. Por debajo de las rodillas comienza el plano de la inconsciencia. Si sentimos que estamos yendo hacia abajo, entonces no es profundidad espiritual lo que estamos obteniendo sino sólo los planos inferiores de conciencia. El corazón espiritual es infinitamente vasto, así que no hay límite a lo profundo que podemos ir. Nunca podemos tocar sus límites, porque el corazón espiritual contiene el vasto universo que vemos y, al mismo tiempo, es más grande y más vasto que el universo.

Cuando queremos ir alto en nuestra medi­tación,  tenemos que sentir una dirección hacia arriba en la meditación. Nuestra aspiración está ascendiendo, ascendiendo intrépida hacia lo Altísimo. Debemos pasar a través del loto de mil pétalos en lo alto de la cabeza. También en este caso, la distancia es infinitamente vasta. No hay final para nuestro viaje hacia arriba, porque estamos viajando en la Infinitud. Estamos ascendiendo hacia el Más Allá siempre trascendente. En términos de distancia, ambos, hacia arriba y hacia adentro, son viajes infinitos hacia una misma Meta, el Supremo.

Sin embargo, no podemos ir alto utilizando la mente. Debemos pasar a través de la mente, ir más allá de la mente, y entrar en el reino del corazón espiritual. El dominio del corazón espiritual es infinitamente más elevado y más vasto que el de la mente más elevada. El dominio del corazón está mucho más allá de la mente. El corazón es ilimitado en cada dirección, por tanto dentro del corazón se halla la más elevada altura así como la más honda profundidad.

Cuanto más alto podemos ir, más profundo podemos ir. Asimismo, cuanto más profundo podemos ir, más alto podemos ir. Funciona simultáneamente. Si podemos meditar muy poderosamente, sin duda sentiremos que estamos yendo muy alto y muy profundo a la vez. La altura y la profundidad van juntas, pero trabajan en dos dimensiones diferentes, por así decirlo. Pero si una persona puede ir muy alto en su meditación, entonces tiene también la capacidad de ir muy profundo.

Antes de realizar lo Altísimo, sentimos que hay una diferencia entre altura y profundidad. Cuando estamos escalando, sentimos que hemos llegado a cierta altura, y cuando estamos buceando en nuestro interior, sentimos que hemos alcanzado una cierta profundidad. Pero altura y profundidad están en la conciencia mental. Una vez superamos la barrera de la mente y entramos en la Conciencia Universal, lo vemos todo como uno e inseparable. En ese momento la Realidad está bailando y cantando dentro de nosotros, y devenimos la Realidad misma. Esta no tiene altura ni profundidad ni longitud. Es toda una y al mismo tiempo está siempre trascendiéndose a sí misma.