2. PyR: el corazón y el alma

P. Me parece muy difícil abandonar la mente y entrar en el corazón. ¿Qué debo hacer?

R. Sencillamente arroja la mente y todas sus posesiones en el corazón. Pensarás: “Si desecho mi mente, ¿cómo voy a existir? Me convertiré en un idiota”. Pero yo te digo que la mente que usas para hablar con las personas, la mente que usas para adquirir información, la mente que usas para tus actividades terrenales ordinarias, no puede llevarte ni siquiera una pulgada hacia la realización de Dios. Es débil. Es ciega. Es sorda.

Trata de sentir que toda tu existencia, desde los pies hasta lo alto de la cabeza, es el alma. Repite con fervor: “Yo soy el alma, yo soy el alma.” Si puedes repetir esto fervorosamente durante cinco minutos, la resistencia de la mente física se desvanecerá y sólo el alma existirá para ti. Una vez que vives en el alma y haces emerger la luz del alma, esa luz conducirá a la mente física hacia las regiones superiores o bien hará descender la paz de lo alto. En cualquier caso, la mente física tal como la conoces será transformada, y no tendrás más problemas.