El corazón y el alma

Permanece siempre al sol de tu corazón
hasta que sus rayos iluminadores
hayan inundado también tu mente.

Si meditas en el corazón, estás meditando en el lugar donde se halla el alma. Es cierto que la luz y la conciencia del alma penetran todo el cuerpo, pero hay un lugar específico donde el alma reside la mayor parte del tiempo, y ese lugar es el corazón. Si quieres la iluminación, tienes que obtenerla del alma, la cual está dentro del corazón. Cuando sabes lo que quieres y dónde encontrarlo, lo más práctico es ir a ese sitio. De otro modo, es como ir a la ferretería para comprar comestibles.

Hay una gran diferencia entre lo que puedes obtener de la mente y lo que puedes obtener del corazón. La mente es limitada; el corazón es ilimitado. En lo profundo de tu ser hay paz, luz y dicha infinitas. Obtener una cantidad limitada es una tarea fácil. La meditación en la mente puede dártela. Pero puedes obtener infini­tamente más si meditas en el corazón. Supón que tienes la oportunidad de trabajar en dos sitios. En uno ganarás doscientos dólares y en el otro ganarás quinientos. Si eres sabio, no perderás el tiempo en el primer sitio.

Mientras tengas tremenda fe en la mente, la cual lo complica y confunde todo, estarás destinado a la decepción en tu meditación. La gente común y corriente piensa que la complicación es sabiduría. Pero la gente espiritual sabe que Dios es muy sencillo. Es en la sencillez, y no en la complejidad, dondereside la auténtica verdad.

No estoy diciendo que la mente sea siempre mala. No, no tiene por qué serlo. Pero la mente es limitada. Lo más que puedes obtener de la mente es inspiración, la cual es en sí misma limitada. Para la verdadera aspiración tienes que ir al corazón. La aspiración viene del corazón porque la iluminación del alma está siempre ahí. Cuando meditas en el corazón, no sólo obtienes aspiración, sino también el cumplimiento de esa aspiración: la paz, la luz y la dicha infinita del alma.