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P. ¿Puede la meditación ayudar a curar padecimientos físicos, tales como la presión arterial alta?
R. Meditación significa conocimiento consciente de tu origen. Cuando meditamos, tratamos de ir conscientemente a nuestro origen, que es todo perfección. Nuestro origen es Dios, nuestro origen es la luz. La meditación nos lleva a nuestro origen, donde no hay imperfección, no hay padecimiento. ¿Y dónde está el origen? Está dentro de nosotros.
¿Qué resultados obtenemos en la vida externa cuando meditamos? Hacemos que nuestra mente esté calmada y quieta. Para la mayoría de los seres humanos es casi imposible tener paz mental. Quien no tiene paz mental es un verdadero mendigo; es como un mono en un cuerpo humano. No tiene satisfacción. Pero si tenemos paz mental durante unefímero segundo, sentimos que hemos logrado mucho en la vida. Cuando tenemos paz mental, nuestro vital y nuestro cuerpo se vuelven pacíficos; y donde hay paz no hay desarmonía. Es sólo en el mundo de la ansiedad, la insatisfacción, la tensión y la confusión donde hay desarmonía. De otro modo, no habría padecimientos.
La presión arterial alta, los fallos cardíacos y todas las enfermedades que vemos en la creación de Dios se deben a la presencia de fuerzas negativas. Estas fuerzas negativas sólo pueden ser vencidas cuando nos entregamos a la fuerza positiva. Cuando meditamos, intentamos devenir un canal perfecto para la fuerza positiva. La fuerza positiva es la luz y la fuerza negativa es la oscuridad. La fuerza positiva es el amor, no el odio. La fuerza positiva es la creencia, no la incredulidad. En cada momento de nuestra vida la fuerza positiva nos ayuda porque nos lleva conscientemente hacia nuestro destino, que es la perfección.
Si nuestra mente está calmada y quieta, si nuestro vital es
dinámico, si nuestro cuerpo es consciente de lo que está haciendo,
entonces estamos dentro del palacio de la satisfacción, donde no puede
haber ninguna enfermedad, ningún sufrimiento, ninguna imperfección,
ninguna obstrucción a nuestra paz permanente, luz permanente,
satisfacción permanente. La meditación es un medio; es un camino; es un
sendero. Si caminamos a lo largo de este sendero, alcanzamos nuestro
destino, que es todo perfección.
