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PyR 1

P. ¿Podemos contestar nuestras propias preguntas a través de nuestras meditaciones diarias? ¿Cómo podemos saber si la respuesta viene realmente del corazón o del alma y no de la mente?

R. Cualquier pregunta que tengas puede ser contestada durante tu meditación o al final de tu meditación. Si profundizas en tu interior, sin duda vas a obtener una respuesta. Pero cuando obtengas la respuesta, tienes que determinar si procede del alma o de la mente. Si viene del corazón o del alma, tendrás una sensación de alivio y de paz. Ningún pensamiento contradictorio vendráen ese momento a negar la respuesta. Pero si la respuesta no viene del corazón o del alma, entonces la mente saldrá a contradecir la idea que has recibido.

Los mensajes que vienen de la mente no tendrán por sí mismos ninguna certeza. En este momento la mente te dice una cosa; al momento siguiente te dice otra. En este momento la mente te dirá que yo soy muy buena persona; al momento siguiente la mente te dirá: “No, es muy malo.” Pero el corazónofrece siempre el mismo mensaje. Cuando te sientas a meditar por la mañana, te da un mensaje. Cuando meditas al atardecer, obtienes el mismo mensaje desde el corazón.

Si recibes el mensaje interno de ir a ver a alguien –supongamos que a tu jefe– sencillamente irás a ver a esa persona. Pero si el mensaje viene de la mente, antes de ir a verlo habrá muchas preguntas en tu mente. Entonces, si por fin vas a verlo y el resultado no te satisface, te maldecirás y dirás: “No, no era correcto hacerlo. Recibí un mensaje equivocado.”

Pero si el mensaje viene del alma, tendrás una tremenda convicción y aceptarás con igual satisfacción tanto el éxito como el fracaso. Cuando estés llevando a cabo el mensaje del alma, no esperarás nada a tu propia manera; no esperarás que tu jefe esté complacido contigo o que haga algo por ti. Sencillamente lo harás, y tanto si el resultado viene en forma de éxito como de fracaso, sentirás que has hecho lo correcto.