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PyR: Receptividad

P. No estoy tan receptivo en la meditación como me gustaría. ¿Por qué sucede esto?

R. A veces sucede porque nuestra consagración al Supremo no es completa todavía. A veces la mente se resiste, a veces el vital se resiste, a veces el físico o incluso el físico sutil se resisten. Si hay alguna resistencia de ese tipo, las fuerzas negativas pueden entrar en nosotros, y nuestra receptividad se ve disminuida. Mientras no estemos realmente seguros de si queremos la vida del deseo o la vida de la aspiración, las fuerzas negativas se interpondrán entre nuestro deseo y nuestra aspiración. Estas fuerzas siempre están atentas. Tratan de separar nuestra aspiración de nuestro deseo. Tratan de fortalecer nuestro deseo y aniquilar nuestra aspiración, y muy a menudo triunfan. Pero una persona espiritualmente alerta tomará la aspiración y entrará en el deseo a fin de transformarlo. Si el deseo entra en la aspiración, entonces la aspiración está echada a perder. Si la aspiración entra en el deseo, en ese momento el deseo es transformado.
En otras ocasiones tal vez no estés receptivo porque te has vuelto demasiado seguro; te has vuelto complaciente. No sientes un llanto interno porque estás satisfecho con tus posesiones materiales o con las cosas que ya tienes en tu vida interna. Una vez que estás satisfecho con lo que tienes, ¿por qué vas a llorar por algo más? Cuando tienes este tipo de sentimiento complaciente, tu llanto interno cesa y tu receptividad también llega a su fin.

Si le dices no a tus pensamientos erróneos y sí a tu inspiración de llegar a ser un perfecto instrumento de Dios, inmediatamente será tuya la receptividad sin límite.