La hora de la meditación

Si quieres ver el Rostro de Dios, debes pasar por lo menos algún tiempo cada día con Su instrumento escogido: tu propio corazón.

Si eres serio respecto a tu vida espiritual, tienes que meditar por lo menos una vez al día. Si eres muy entusiasta, puedes meditar tres veces al día –a primera hora de la mañana, al mediodía o a la hora de comer, y por la noche. Tus meditaciones de la mañana y de la noche pueden ser más largas, de quince o treinta minutos, mientras que tu meditación de mediodía puede ser tan sólo de cinco o diez minutos. Si no te es posible alimentar tu alma tres veces al día, aliméntalaentonces por favor al menos una vez. Siente que el alma es como un niño divino. Si no alimentas al niño divino que hay dentro de ti, no podrá crecer y manifestar tus cualidades divinas internas y las posibilidades de tu alma.

Es mejor meditar bien una sola vez al día por la mañana que sentarte cinco o seis veces al día con los ojos cerrados y simplemente tener pensamientos agradables divagando por tu cabeza. Cada vez que meditas tienes que sentir que estás ofreciendo tu aliento de vida al Supremo y haciendo emerger la luz de tu alma. Sólo entonces vale la pena tu meditación. Si sientes que sólo puedes meditar fervorosamente una vez, temprano en la mañana, entonces es suficiente. Tienes que ver tu verdadera capacidad, sinceridad, buena gana y alegría. Si la inspiración está presente, significa que has recibido la aprobación del Supremo y correrás muy rápido. Algunas personas meditan a la hora del almuerzo o cuando tienen un descanso en el trabajo. Eso es excelente. Pero por favorprimero medita también por la mañana. Si empiezas haciendo lo correcto al comenzar la mañana, estarás entonces inspirado todo el día.