No te desanimes
Por favor no te inquietes si no puedes meditar bien al principio.
Incluso en la vida ordinaria, sólo Dios sabe cuantos años hay que
practicar para llegar a ser muy bueno en algo. Si un consumado pianista
piensa en su nivel cuando comenzó a tocar, se reirá. A través de un
progreso gradual ha alcanzado su presente altura musical. En la vida
espiritual también puede ocurrir que al principio te resulte difícil
meditar. Pero no trates de forzarte. Diez minutos temprano en la mañana
es suficiente. Gradualmente tu capacidad aumentará. Si practicas cada
día, progresarás en tu vida interna.
Aún así, no puedes comer todos los días la comida más deliciosa. Puede
que hoy tomes una comida exquisita y los próximos tres o cuatro días
tomes comida muy sencilla. Pero siempre y cuando comas, sabrás que
estás sustentando tu cuerpo. De la misma manera, si un día tienes una
buena meditación, y al día siguiente ves que no puedes meditar bien, no
te sientas frustrado ni intentes forzarte a meditar. Cuando finalice tu
tiempo de meditación, ni por un momento te sientas miserable porque no
hayas podido meditar. Si estás disgustado contigo mismo, estás
cometiendo una gran equivocación. Si un día determinado no puedes
meditar, procura dejarle la responsabilidad a Dios. Si un día no puedes
meditar bien, siente que algún otro día el Supremo te dará la
bendición, la inspiración y la aspiración para meditar de nuevo
extremadamente bien. Pero si estás perturbado o irritado, una parte del
progreso que hiciste ayer o anteayer disminuirá o quedará anulado. Lo
mejor es ser calmado, modesto y constante en tu vida espiritual.
Entonces ciertamente continuarás progresando en tu meditación y en tu
vida interna.
