Ojos abiertos / ojos cerrados
Me preguntan muy a menudo si se debe meditar con los ojos abiertos o cerrados. En el noventa por ciento de los casos, los que cierran los ojos durante la meditación se duermen. Meditan cinco minutos y otros quince permanecen en el mundo del sueño. No hay una energía dinámica, sino sólo letargia, complacencia y una sensación sosegada, dulce.
Cuando mantienes los ojos cerrados durante la meditación y entras en el mundo del sueño, puedes disfrutar todo tipo de fantasías. Tu fértil imaginación puede hacerte sentir que estás teniendo una meditación maravillosa. De modo que lo mejor es meditar con los ojos medio abiertos y medio cerrados. De esta manera eres la raíz del árbol y, al mismo tiempo, la rama más alta. La parte de ti que tiene los ojos medio abiertos es la raíz, que simboliza la Madre Tierra. La parte que tiene los ojos medio cerrados es la rama más alta, el mundo de visión o, podemos decir, el Cielo. Tu conciencia está en el nivel más elevado y también está aquí en la Tierra, intentando transformar el mundo.
Cuando meditas con los ojos medio abiertos y medio cerrados, estás haciendo lo que se conoce como “meditación del león”. Aún cuando estás profundizando en tu interior, estás enfocando tu atención consciente tanto en el plano físico como en el plano subconsciente. Tanto el mundo físico, con su ruido y sus distracciones, como el mundo subconsciente, el mundo del sueño, están invitándote, pero tú los estás conquistando a ambos. Estás diciendo: “Mirad, estoy alerta. No podéis llevarme a vuestro territorio.” Puesto que tus ojos están parcialmente abiertos, no te dormirás. Así estás desafiando al mundo del subconsciente. Al mismo tiempo estás manteniendo tu dominio sobre el plano físico, porque puedes ver lo que sucede a tu alrededor.
