Cómo empezar a meditar

Desde el momento en que quieres hacer un progreso constante y continuo, en ese momento eres un principiante eterno.

Desde el punto de vista espiritual, todo aspirante es un principiante. Un principiante es aquel que tiene el ímpetu interno de convertirse en algo aún más divino, aún más iluminador y aún más colmador. En el momento en que quieres progresar de una manera constante y continua, en el momento en que quieres superarte y entrar en el Más Allá siempre trascendente, en ese momento te conviertes en un principiante eterno.

Si eres un principiante absoluto, puedes empezar leyendo algunos libros espirituales. Estos te darán inspiración. Deberías leer libros escritos por Maestros espirituales en los que tengas fe implícita. Hay Maestros que han alcanzado la conciencia más elevada y si lees sus libros, sin duda te inspirarán. Es mejor no leer libros escritos por profesores, académicos o aspirantes que están todavía en el sendero y no han logrado la iluminación. Sólo quienes han realizado la Verdad van a tener la capacidad de ofrecer la Verdad. De otro modo, es como un ciego guiando a otro ciego.

También es buena idea asociarse con personas que ya llevan algún tiempo meditando. Puede que estas personas no estén preparadas para enseñarte, pero podrán inspirarte. Incluso si solamente te sientas a su lado mientras meditan, de forma inconsciente tu ser interno derivará algún poder meditativo de ellas. No estarás robándoles nada, sino que tu ser interno estará recibiendo ayuda de ellas sin tu conocimiento externo.

Al principio ni siquiera deberías pensar acerca de la meditación. Tan solo intenta reservar un cierto momento del día en que procurarás estar tranquilo y callado, y sentir que esos minutos pertenecen a tu ser interno y a nadie más. La regularidad es de suma importancia. Lo que necesitas es practicar con regularidad a la misma hora.

Cada día hay una sola cosa que aprender:
Cómo ser honestamente feliz.