PyR: El papel del Guru
P. ¿Tiene cada individuo un camino específico o son todos los caminos relativamente similares?
R. Todos los caminos no son iguales, aunque la meta última es la
misma. Hay distintos caminos, pero cada camino conduce hacia la misma
meta. Cada individuo necesita la guía de un Maestro, y cada individuo
tiene que descubrir su propio camino. Entonces debe seguir sólo un
camino y un Maestro que es el conductor o el guía de ese camino. Cada
individuo debe tener necesariamente su propio camino. Eso no significa
que no habrá otros aspirantes en ese camino. Habrá otros que querrán
seguir el mismo camino, pero cada aspirante lo seguirá conforme a su
propia inspiración, aspiración y desarrollo espiritual.
P. ¿Es posible seguir más de un camino?
R. Si estás practicando la disciplina espiritual con la guía de un
Maestro, es siempre aconsejable abandonar tus conexiones con otros
caminos. Si estás satisfecho con un Maestro pero todavía estás buscando
otro, cometes un serio error. No podrás recibir lo que
tu Maestro quiere darte, y tu progreso espiritual será muy lento. La
espiritualidad no es como una escuela donde tienes un maestro para cada
asignatura: historia, geografía, etcétera. No. La realización de Dios
es una sola asignatura y para esa asignatura sólo se necesita un maestro.
Así que, para el progreso más rápido, siempre es aconsejable encontrar
un Maestro en quien tengas la máxima fe y entonces permanecer en su
barco solamente. De otro modo, si tienes un pie en su barco y otro pie
en algún otro barco, antes o después caerás al agua.
P. ¿Cómo sabe uno si está o no preparado para un camino espiritual?
R. Cuando estás hambriento sabes que tienes que comer. Tu hambre te
empuja a comer algo. En la vida interna también, cuando tienes hambre
de paz, luz y dicha, en ese momento estás preparado. Cuando tienes un
llanto interno, estás preparado para un camino espiritual.
Cuando sientes la necesidad, estás preparado. Si no tienes la
necesidad, no lo estás.
A veces sucede que el buscador está preparado y el Maestro está
disponible, pero el apego a la vida ordinaria impide que el aspirante
busque con la suficiente sinceridad. El otro día alguien me dijo que
había estado buscando un Maestro durante diecinueve o veinte años. Yo
me quedé muy sorprendido, porque sabía positivamente que su Maestro
está vivo. Si realmente ella hubiera estado buscando con sinceridad y
clamando por su Maestro, lo habría encontrado. Si el aspirante está de
verdad clamando sinceramente por encontrar un camino, su camino se
presentará ante él. Si llora realmente por un Maestro espiritual, el
Maestro vendrá a él o bien él podrá llegar al Maestro. Ningún esfuerzo
sincero acaba en vano. Si alguien hace un esfuerzo sincero, quisiera
decir que tanto su vida interna como su vida externa serán
indudablemente coronadas con el éxito.
