3- Mi amigo el corazón

De la misma manera que puedes concentrarte en la punta de un dedo, en una vela o en cualquier otro objeto material, también puedes concentrarte en tu corazón. Puedes cerrar los ojos o mirar a la pared, pero todo el tiempo estás pensando en tu corazón como un amigo querido. Cuando este pensamiento se hace muy intenso, cuando absorbe toda tu atención, entonces has ido más allá del pensar ordinario y entrado en la concentración. No puedes mirar físicamente a tu corazón espiritual, pero puedes concentrar toda tu atención en él. Entonces, poco a poco, el poder de tu concentración entra en el corazón y te lleva completamente fuera del dominio de la mente.

Si no tienes pureza en abundancia, si numerosos deseos terrenales están en posesión del corazón, entonces deberías invocar la pureza antes de concentrarte en el corazón. La pureza es el sentimiento de tener un altar viviente en lo más íntimo de tu corazón. Cuando sientes la presencia divina de un altar interno, automáticamente estás purificado. En ese momento tu concentración en el corazón será sumamente efectiva.