Octubre: Entrega
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1 de octubre
La entrega es la red más adecuada para atrapar al Divino. Es sabiduría y poder en acción al mismo tiempo.
En la entrega sentimos la aceptación absoluta del Divino y el
Supremo. Si entregamos totalmente nuestra vida y decimos: “Dios,
pongo enteramente mi vida a Tus Pies”, entonces toda nuestra existencia
entra en Dios. Dios es omnisciente, Dios es omnipotente, Dios es
infinito, por lo tanto nuestra entrega se vuelve de inmediato el
Omnisciente, el Omnipotente y el Infinito. La entrega es el
camino más rápido hacia la unicidad con Dios. Si podemos
arrojarnos en el océano de la Paz y la Dicha, llegaremos a ser uno con
Dios.
Ahora que es
un instrumento elegido de Dios,
oye devotamente
cuando Dios cruza de puntillas
su corazón.
2 de octubre
El amor es dulce, la devoción es más dulce, la entrega es dulcísima.
En la entrega decimos “sea lo que sea lo que Dios quiera darme, sea lo que sea lo que Él quiera hacer con mi vida, estoy preparado. Estoy plenamente entregado con todo mi aliento, con toda mi existencia. Incluso si Dios no quiere mi ayuda, mi vida o mi existencia, estaré contento”. En ese momento el discípulo sólo quiere la Voluntad de Dios, el Supremo. Esto es verdadera entrega.
No emplearé más mi sentido común
pues mi sentido común
es algo ordinario
que todo el mundo tiene.
Desde ahora emplearé
sólo un sentido:
mi sentido de la entrega
que vive sólo en Dios
y sólo para Dios.
3 de octubre
La entrega a la Voluntad de Dios es la más alta comprensión de nuestro poder oculto.
Es muy fácil decir “Hágase Tu Voluntad”. Pero cuando lo
decimos, hemos de identificarnos con la Voluntad de Dios.
¿Cómo? Mediante la entrega. Si nos entregamos de verdad,
llegamos a unirnos con la Voluntad de Dios. En la vida
espiritual, no puede haber mejor logro ni arma más poderosa que la
entrega.
Si el Camino de Dios es el correcto,
también mi camino puede ser el correcto.
¿Cómo?
Sencillamente siguiendo sin cesar
el Camino de Dios.
Puesto que el Camino de Dios
no es tan difícil,
déjame entonces
rendir mi camino
al Camino de Dios.
Entonces,
mi camino se vuelve de inmediato
tan fácil como el Camino de Dios,
el Camino perfecto de Dios.
4 de octubre
La entrega es el Dios-Poder de Dios en Su propio diminuto cuerpo humano.
La entrega es un despliegue. Es el despliegue de nuestro cuerpo, mente y corazón en el sol de plenitud divina que hay en nosotros. La entrega a este sol interno es el triunfo más grande de la vida. El asedio del fracaso no puede alcanzarnos cuando estamos en ese sol. El príncipe del mal fracasa en tocarnos cuando hemos realizado y establecido nuestra unicidad con ese sol eterno donador de vida. La entrega sabe que hay una Mano-guía y siente que esa Mano-guía siempre está presente. Esta Mano puede golpear o bendecir al aspirante, pero el aspirante entregado ha descubierto la verdad de que cualquier cosa que venga del Supremo está siempre llena de frutos de bien y de luz.
¿Cómo ocupo mi tiempo?
Enseño a mi corazón
a escribir con el lápiz del amor
cartas de entrega
a mi Amado Supremo.
5 de octubre
Mi día de éxito comienza cuando siento que Le puedo dar a Dios lo que tengo: mi vida entregada.
Nuestra entrega es algo especialmente precioso. Sólo Dios la
merece. Podemos ofrecer nuestra entrega a otro individuo, pero
sólo por la causa de realizar a Dios. Si esa persona ha alcanzado
su Meta, puede ayudarnos en nuestro viaje espiritual. Sin
embargo, si nos ofrecemos a alguien únicamente para satisfacerle,
estamos cometiendo un error gigantesco. Lo que deberíamos hacer
es ofrecernos sin reservas al Señor en esa persona. Cada una de
nuestras acciones debería ser para complacer a Dios, no para ganar el
aplauso. Nuestras acciones son demasiado secretas y sagradas para
exhibirlas ante los demás. Son para nuestro propio progreso,
logro y realización. No hay límite para nuestra entrega.
De hoy en adelante
intentaré tener
un nuevo tipo de éxito.
Mi entrega consciente
a la Voluntad de mi Amado Supremo
será mi único éxito.
6 de octubre
Sólo cuando somos conscientes de nuestra existencia interna podemos
ser guiados por la Compasión de Dios. Cuando somos guiados por la
Compasión de Dios, la obediencia interna y la obediencia externa a Su
Voluntad estarán a nuestra disposición.
Te sometes constantemente a cosas terrenales –al ruido, los semáforos,
el gobierno. Sientes que estás totalmente perdido si no te
sometes a esas cosas, mientras que si lo haces, al menos puedes
mantener tu existencia en la tierra. Cualquier cosa que la tierra
te da, incluso si es una forma de tortura, sientes que has de
aceptarla. Si quieres llevar una vida de aspiración, has de tener
el mismo tipo de sentimiento hacia las cosas espirituales. Has de
sentir que si no rezas, si no meditas, estarás totalmente perdido; si
no imploras, si no te entregas a la divinidad superior, tu existencia
entera no tendrá ningún valor. Has de sentir que sin la guía
interna estás totalmente indefenso y perdido. Y esta guía interna
sólo viene cuando realmente quieres entregar tu ignorancia a la Luz que
hay dentro de ti.
No puede haber
mejor comienzo en la vida
que entregar tus expectativas
a la Voluntad de Dios.
7 de octubre
La entrega divina es el sometimiento a nuestra propia parte más elevada.
Las personas con aspiración intentarán ir más allá de las circunstancias y acontecimientos terrenales e intentarán entregarse a su divinidad interna. Esta no es la sumisión de un esclavo a un amo; no es una sumisión impotente. En este caso, uno entrega sus imperfecciones, limitaciones, esclavitud e ignorancia a su Ser más elevado, el cual está rebosante de paz, luz y gozo.
Entregaré mi ‘yo-edad’ a Tus Pies.
Aceptaré Tu ‘Yo-edad’ en mi sueño.
Veré las oleadas de paz en Tus Ojos.
Te enlazaré con mi dulce despertar.
Oh Belleza Suprema, en mi vida y mi muerte
solamente ondearé
el Estandarte de Tu Victoria.
8 de octubre
Mediante la identificación de la voluntad propia con la Voluntad divina, la receptividad aumenta automáticamente.
En la auténtica entrega sentimos que nuestra parte más oscura está
rindiéndose a nuestra parte más brillante, nuestra parte no iluminada
estárindiéndose a nuestra parte plenamente iluminada. Digamos que
mis pies están en la oscuridad y mi cabeza en la luz. Mis pies se
están rindiendo a mi cabeza, sabiendo perfectamente bien que ambos,
cabeza y pies, son partes del mismo cuerpo. Esta es la entrega de
la unicidad. Uno entra en la entrega sabiendo bien que la parte
más brillante es igualmente suya.
La entrega no sufre ninguna pérdida.
La entrega no sufre ningún fracaso.
La entrega no sufre ningún demérito.
9 de octubre
Cuanto más completa la entrega del aspirante, más brillante la sonrisa de su ser psíquico.
Para tener verdadera dependencia, uno ha de sentir que está
desesperado sin la Divina Gracia del Supremo. Si tu dependencia
es absolutamente sincera, si sientes que no
puedes respirar sin la ayuda del Supremo, eso es entrega. Cuando inspiras, dependes de tu
aliento vital. Si tu aliento vital desaparece, tú no
existes. De la misma manera, si puedes sentir que estás
dependiendo totalmente de la Voluntad del Supremo, que es mucho más
importante que tu aliento vital, esta dependencia es la verdadera entrega.
Una cabeza de entrega incondicional
porta la corona
del Deleite de Dios.
10 de octubre
Dios me ha dado la entrega necesaria para obedecerle en la noche de lo finito y en la Luz de lo Infinito.
Llega un momento en nuestra vida espiritual en que comprendemos que no estamos satisfechos con lo que tenemos –sea riqueza material o sea riqueza interna– o con lo que somos. En ese momento estamos preparados para la entrega. ¿Cómo entregarse? Muy fácil. Cuando sentimos la necesidad de la entrega, los medios vienen automáticamente. Si necesitamos la entrega desesperadamente, si sentimos el impulso interno del alma, si todo nuestro ser quiere entregarse a la Voluntad de Dios, automáticamente se nos dará más que suficiente capacidad, seguridad, compasión y luz desde arriba y desde dentro. Cuando nos entregamos, vaciamos toda nuestra impureza en Dios y Él la sustituye por Su Pureza y Su Divinidad.
Aquel que está complaciendo a Dios
a la Manera propia de Dios,
estará bien avenido con todas las experiencias
terrenales y Celestiales en su vida.
11 de octubre
En la vida hay muchas preguntas pero la entrega a la Voluntad de Dios es la única respuesta.
La entrega a la Voluntad de Dios depende totalmente de nuestra
necesidad. Si sentimos que nuestra vida no tiene significado, que
no estaremos satisfechos o colmados si no rendimos nuestra existencia
terrenal a la Voluntad de Dios, entonces la entrega será posible para
nosotros. Dios nunca nos puede obligar a entregarnos; somos
nosotros quienes hemos de sentir la necesidad de amar a Dios y
consagrarnos a Dios en cada segundo.
Los que quieran complacer al Supremo
a Su propia Manera,
tendrán la rapidísima
velocidad-Satisfacción del Cielo.
Los que no quieran
complacer al Supremo a Su propia Manera
tendrán la lentísima
velocidad frustración-destrucción
de la tierra.
12 de octubre
Cuando mi corazón obedece con toda el alma y sin reservas a la Voluntad de Dios y yo la acepto como mi propia voluntad, la alegría infinita crece en mi corazón y la alegría eterna fluye a través de mi corazón.
Si hay entrega total, no puede haber fracaso alguno. Entrega
significa la alegría más grande, la alegría más profunda, la alegría
más divina, incluso en el llamado fracaso. El éxito trae también
la misma alegría. Cuando tenemos éxito en algo, obtenemos
inmediatamente alegría de nuestro éxito. Del mismo modo, si
nuestras
vidas interna y externa están cargadas con la luz de la entrega,
obtenemos en cada momento alegría absolutamente pura desde la Fuente
más alta. Si tenemos ese tipo de alegría interna espontánea,
podemos sentir que procede únicamente de nuestra entrega total al
Piloto interno, al Maestro, al Guru, a Dios.
¿Por qué no te entregas?
Verás que una vida de entrega
es el único camino
para hacerte feliz
de manera perfecta y perpetua.
13 de octubre
Todo puede fallarnos en la vida, pero no la entrega. La
entrega tiene libre acceso a la omnipotencia de Dios. Por eso el
sendero de la entrega es la perfecta perfección de la protección.
La entrega divina, desde el punto de vista espiritual, viene de la
fuerza de voluntad. Si tenemos una fuerza de voluntad firme,
obtendremos la capacidad de entregarnos sin condiciones. Y,
por otra parte, si podemos entregarnos a Dios sin condiciones,
lograremos la capacidad para desarrollar la fuerza de
voluntad. La fuerza de voluntad interna, que es la luz del
alma, y la entrega, que es la unicidad de nuestro corazón con lo
Absoluto, van siempre juntas. Son inseparables. No puede
haber diferencia alguna entre la fuerza de voluntad del alma y la
entrega incondicional de todo nuestro ser a la Voluntad del
Supremo. Ambas cosas son igualmente fuertes.
Este mundo no tiene nada para ti.
De repente, un día empezarás a andar
por tu propio camino.
Tu camino tampoco tendrá nada para ti.
Finalmente, comenzarás a andar por el Camino de Dios
puesto que es el único camino.
14 de octubre
De ahora en adelante, mi vida de entrega a la Voluntad de Dios será mi guía infalible.
Para tener paz en abundancia, hemos de rendir nuestra voluntad ligada a la tierra a la libre Voluntad-Celestial de Dios. Hemos de rendir con alegría, con devoción, con toda el alma y sin condiciones ni reservas, nuestra realidad humana limitada a la Realidad Universal o Trascendental. Esta entrega no es como la de un esclavo a su amo. Esta entrega está basada en la luz-sabiduría que reconoce una diferencia entre nuestra propia altura más elevada y nuestra hondura más baja. Tanto lo más alto como lo más bajo nos pertenecen. Cuando rendimos nuestra voluntad a la Voluntad del Supremo, ofrecemos nuestra parte más baja a nuestra parte más elevada, ya que el Supremo no es otra cosa que nuestro propio Ser más elevado.
En la vida espiritual,
una vida de entrega
es la única fuente de un corazón satisfecho.
15 de octubre
Si podemos entregarnos sin condiciones a la Voluntad de Dios, sabremos inmediatamente lo que Dios quiere de nosotros y lo que quiere que hagamos.
Procuremos satisfacer al Supremo en nosotros a Su propia Manera, felizmente, con toda el alma, y sin condiciones. Si Le complacemos a nuestra manera, incluso una sola vez de cada cien, nos sentiremos desgraciados, porque esa vez nos habremos separado de nuestro Origen. Para un buscador sincero, quedar separado de su Origen, incluso tan sólo por un segundo fugaz, es sufrir un tormento muy penoso. Por eso, procuremos satisfacer al Supremo a Su propia Manera en cada momento.
Si estás
completamente despierto,
sólo hay un camino para ti:
el Camino de Dios,
sólo el Camino de Dios.
16 de octubre
Cuando la Voluntad de Dios es mi voluntad, no tengo que abandonar nada, ya que Él está en todo y con todo.
¿Cómo podemos conquistar las formas de tentación? Sólo podemos
conquistarlas entregándonos, no a ellas sino a la Luz divina, a la
Voluntad divina. ¿Cómo podemos hacerlo? Podemos hacerlo
procurando sentir conscientemente durante la meditación que nosotros
somos el instrumento y otro es el instrumentista. ¿Quién es
ese otro? Es el Piloto Interno. Si sentimos que nosotros somos
los
hacedores, las fuerzas no divinas se burlarán de nosotros.
Vendrán y nos harán orgullosos, vanidosos, no divinos, impuros e
inseguros. Por eso, hemos de rezarle al Supremo durante nuestra
meditación y decirle: “Oh Señor, yo soy Tu instrumento. Estoy sumamente
agradecido de que hayas hecho de mí un instrumento consciente.
Por favor, utilízame a Tu propia Manera.”
Mi vida externa
nunca triunfará
y mi vida interna
nunca avanzará,
a menos que invente
un camino-entrega totalmente nuevo.
17 de octubre
Realizaremos a Dios de la manera más fácil y rápida si la entrega es nuestra vía de aproximación a la realización de Dios.
Hay dos tipos de entrega. Un tipo de entrega es la que se hace bajo
presión. Esta es la sumisión de un esclavo a su amo. Él sabe
que si no sirve a su amo, si no atiende constantemente los
requerimientos del amo, será castigado. Esta entrega se basa en
el miedo. Pero la entrega divina es todo lo contrario. En
este caso entregamos nuestra ignorancia, incapacidad e imperfección al
Piloto Interno que es todo Luz, todo Iluminación, todo
Perfección. Cuando entramos en la vida espiritual, llegamos a
comprender que al entregar nuestra ignorancia, estamos entregando
precisamente nuestra realidad más baja a nuestra Realidad más
elevada. Esta entrega está basada en el amor y en la unicidad.
¿Qué ha salvado e iluminado mi vida?
No mi vida de posesión,
sino mi alegre respirar de entrega
a la Voluntad de mi Señor.
18 de octubre
La oración es expresada de la mejor manera en mi vida cotidiana cuando mi oración ha devenido en una entrega espontánea y abnegada a la Voluntad de Dios.
Cuando rezamos y meditamos, descubrimos en nosotros un tipo de entrega divina que nos hace sentir que Dios y nosotros somos esencialmente uno. Él es nuestro Padre eterno; Él es nuestro aspecto más iluminado, nuestra Fuente, hacia la cual estamos ahora escalando y en la cual estamos entrando. Por eso, al entregarnos no perdemos nada; al contrario, volvemos a la Fuente y devenimos en lo que éramos originalmente. Lo finito entra consciente y felizmente en lo Infinito. Cada uno de nosotros es ahora como una gota diminuta. Una pequeña gota, al entrar en el océano, pierde su individualidad y se vuelve una con la expansión infinita del océano.
Entrégate a tu vida superior.
Tu vida inferior será bendecida
con una hermosa Sonrisa de Dios
y tu vida superior será bendecida
con un nuevo Mensaje de Dios.
19 de octubre
La entrega absoluta al Divino es la única fuerza que puede ayudar al aspirante a luchar con todos los problemas internos y externos en la vida.
No entregamos nuestra identidad; entregamos únicamente nuestra individualidad limitada, terrenal, la individualidad que nos ata, la que dice «yo» y «mío» en lugar de «nosotros». Y lo que hacemos es desarrollar nuestra identidad consciente con Dios y con la Voluntad de Dios, para lograr la unicidad inseparable con Él. En ese momento no nos preocupa perder nuestra débil individualidad humana, ya que ganamos en su lugar la infinita inmensidad de Dios.
Todo ha de hacerse
sobre la base de la entrega.
Cualquier cosa que podamos hacer
sin entrega
permanecerá totalmente insignificante.
20 de octubre
La oración suprema dice: “Señor, dame, si esa es Tu Voluntad; tómame, si esa es Tu Voluntad. Yo sólo tengo un mensaje para Ti: Soy Tuyo totalmente, soy Tuyo solamente”.
Un verdadero buscador, en virtud de su sincera aspiración, dice: “Oh
Dios, si sientes que yo debería tener la Visión de Ti, si sientes que
quieres colmarte en mí y a través de mí, si sientes que puedes
utilizarme como instrumento Tuyo, estoy a Tu servicio. Si quieres
que me ponga ante Ti, vendré y me pondré. Si quieres Tú
ponerte ante mí, estaré igualmente feliz. Si no quieres nada de eso, sino
que quieres a otro ante Tí, incluso así estaré feliz.” Esto es lo que
llamamos entrega. Esta es la entrega suprema.
Al igual que tu corazón,
puedes ser feliz
sólo cuando le preguntas a Dios
cómo se pueden hacer las cosas
a Su propia Manera.
21 de octubre
Cuando llega la llamada divina, has de abandonarlo todo. Entonces, al dejarlo todo, consigues lo Infinito.
Un aspirante ha de conocer su objetivo. Si su objetivo es la
realización de Dios, puede comenzar con esta idea en la mente.
Pero el Objetivo último es la entrega incondicional a la Voluntad de
Dios. Cuando Dios ve que Su hijo, Su devotísimo hijo, se ha
entregado sin condiciones –no por un segundo, ni por un día o un año,
sino por una vida entera, por todas las encarnaciones venideras, por
toda la Eternidad– sólo entonces Dios abraza a Su hijo queridísimo, Su
hijo dulcísimo, Su hijo devotísimo. Y cuando este abrazo ocurre,
el hombre se transforma en Dios mismo.
Entrega tu sentido común:
que sólo eres un ser humano.
Entrega tu meta terrenal:
el nombre y la fama.
Recibe inmediatamente lo que Dios tiene para ti:
la Corona de Inmortalidad de Su Eternidad.
22 de octubre
Una renunciación perfecta y una entrega completa de uno mismo, son el anverso y el reverso de una moneda celestial.
¿Cómo podemos saber cuándo algo es la Voluntad de Dios? Cuando
algo es la Voluntad de Dios, sentiremos una especie de alegría o
satisfacción interna antes de comenzar a actuar. Y también
sentiremos alegría mientras actuamos. Finalmente, tanto si la
acción es fructífera como si no, nos sentiremos igualmente
felices. En la vida ordinaria, sólo somos felices cuando vemos aparecer
el éxito. Sólo cuando vemos la victoria al final del viaje somos
felices y dichosos. Pero si podemos tener el mismo tipo de
felicidad, alegría y satisfacción cuando ganamos que cuando fracasamos,
y si podemos ofrecer alegremente el resultado de nuestras acciones a
los Pies del Supremo, sólo entonces podemos saber que hemos hecho la
Voluntad de Dios. De lo contrario, cuando hay éxito
sentimos que lo que hicimos era la Voluntad de Dios, y cuando hay
fracaso decimos que lo que hemos hecho era la voluntad de una fuerza
hostil. O bien, cuando triunfamos decimos que es por nuestro
propio esfuerzo personal, por nuestra voluntad, y cuando fracasamos
decimos que es porque a Dios no le interesa el resultado.
Estás destinado a conocer la Voluntad de Dios
si dejas que Dios
llegue a ser real para ti.
23 de octubre
Sólo cuando Le has entregado a Dios todo lo que tienes y todo lo que eres, puedes sentir que Dios es responsable de todas tus actividades.
Podemos culpar a Dios a nuestro antojo. Podemos malinterpretarle a nuestro antojo. Cuando fallamos, podemos culpar a Dios, y cuando triunfamos, podemos intentar llevarnos nosotros la gloria. Pero si somos buscadores sinceros y queremos auténtica felicidad permanente, haremos las cosas que sintamos que son buenas y correctas, y ofreceremos los resultados al Supremo. Éxito y fracaso son dos experiencias. Hemos de unificar esas dos experiencias y, al final de nuestros esfuerzos, cualquier experiencia que tengamos, hemos de ofrecerla al Supremo con tremenda alegría. Si podemos poner el resultado a los Pies de nuestro Amado Supremo fervorosamente, alegremente, sin reservas y sin condiciones, entonces tendremos, sin falta, verdadera paz mental. En ese momento, la paz mental vendrá y llamará a la puerta de nuestra vida. No tendremos que esperarla; la paz mental nos estará esperando.
¿Qué es la luz de entrega
sino darle a Dios
tu totalidad terrenal
y tu totalidad Celestial?
24 de octubre
Mi pasado fue destruido por completo el día en que empleé mis pensamientos de entrega para ayudarme a alcanzar a mi Dios.
Devenimos en la oveja de Dios cuando nos ofrecemos sin condiciones a la Voluntad de Dios, y cuando Dios, constantemente y sin condiciones, nos hace sentir que no sólo somos Sus instrumentos elegidos sino también sus amigos eternos. Para realizarle, para colmarle y para manifestarle en la tierra: para eso vinimos al mundo. Cuando entramos en el mundo, Dios nos ofreció Su Promesa interna de revelar nuestra Realidad y manifestar nuestra Divinidad. Y cuando volvamos al Cielo, Dios nos dirá que hemos desempeñado nuestro papel, que hemos colmado Su Promesa aquí en la tierra.
Un buscador espiritual
no tiene que viajar
por muchos caminos.
Tan sólo tiene que correr
por un camino:
el camino de la entrega.
25 de octubre
Tu aspiración a la realización de Dios y tu entrega a la Voluntad de Dios aniquila todo tu miedo nacido y por nacer.
Cuando la Voluntad de Dios se convierte en la nuestra, cuando Le ofrecemos a Dios no sólo las posesiones y los logros de la vida externa, sino también la conciencia, la aspiración y la realización del mundo interno, nos convertimos en el león de Dios. Cuando no aspiramos, Dios en nosotros es un león dormido. Cuando aspiramos, rezamos y meditamos, Dios en nosotros se convierte en un león rugiente. Este león rugiente devora nuestra abundante oscuridad e ignorancia.
Para anunciarlo pronto:
mi ser vital se ha entregado
alegre e incondicionalmente
al Corazón todo-amoroso
y al Ojo todo-iluminador de Dios.
26 de octubre
El momento más glorioso de mi vida-milagro: he empezado a amar a Dios, mi Amado Supremo, a Su propia Manera.
El camino absolutamente mejor para progresar es rezar constantemente al Supremo para que Se colme a Sí mismo a través de ti a Su propia Manera. No hay ningún error en rezar al Supremo por la paz, la luz, el deleite o cualquier otra cosa realmente buena. Pero si quieres ir más allá de esto, rezarás de este modo: “Por favor, cólmate en mí y a través de mí a Tu propia Manera”. Esta es absolutamente la mejor forma de progresar. Pero si no puedes hacer esto siempre, haz entonces la segunda cosa mejor, que es rezar por la paz, la luz, el deleite y las demás cualidades divinas que te llevarán finalmente hasta Él y te permitirán complacerle a Su propia Manera.
Mi camino no es
el de seguir al mundo.
Mi camino no es
el de conducir al mundo.
Mi camino es
el de andar junto a Dios.
27 de octubre
La entrega incondicional únicamente viene cuando la mente ha llegado a ser completamente una con el alma.
¿Quién dice que no conoces la Voluntad del Supremo? ¿Hay alguien que no conozca la Voluntad del Supremo? No. Si permaneces en el corazón, sabrás en cada momento la Voluntad de Dios. Pero si permaneces en la mente, nunca, nunca podrás conocer la Voluntad del Supremo. La victoria o la derrota en la vida, la aceptación o el rechazo de la vida, no son la última Realidad a los Ojos del Supremo. Él se ríe de nuestra aceptación o rechazo de las cosas, de nuestras victorias y derrotas; pero nos sonríe triunfalmente cuando Su Voluntad se convierte en la nuestra. No tenemos que llegar a ser grandes en el mundo externo para probarle al mundo o a Él que somos dignos instrumentos de Dios. Él nunca se preocupa por nuestra condición terrenal. Él sólo mira una cosa: nuestra unicidad constante con Su Voluntad.
Dios me ama.
Él ama aún más mi corazón indefenso.
Y lo que Él ama más es mi vida de entrega.
28 de octubre
El alma en mí es para el uso constante de Dios. El cuerpo en mí es para el uso constante de Dios. Mi verdadera vida es para el uso constante de Dios.
Cuando un aspirante está entregado totalmente a la Voluntad de Dios, obtendrá alegría en abundancia. Sentirá que su corazón es todo alegría y vivirá en constante alegría. No será capaz de explicarlo o de darle un significado. Al levantarse, por la mañana temprano, tendrá una sensación o sentimiento muy dulce. Si toca la pared, obtendrá alegría; si toca el espejo, obtendrá alegría. Su propia alegría entrará en todo lo que él ve. A veces podrá ver que una sólida pared está llena de alegría, que un árbol está lleno de alegría. Si pasa un taxi, verá una intensa alegría en el conductor, incluso en el coche mismo. Su alegría interna estará en cada persona, en cada objeto; lo impregnará todo.
Tu entrega-aceptación
de la Voluntad de Dios
ha creado una esperanza nueva
para el mundo entero.
29 de octubre
La entrega interna transforma la vida en un progreso infinito. Le da a la vida la fervorosa seguridad de que vive en Dios y sólo en Dios.
Cuando caminamos por el sendero de la espiritualidad, intentamos escuchar en cada momento los dictados de nuestro ser interno. Cuanto más escuchamos a nuestro ser interno, mayor es nuestra alegría y más elevada nuestra plenitud. Y entonces, cuando nuestro plazo termina, cuando hemos de entrar en el otro mundo para un breve descanso, también nos entregamos. ¿A quién? Al Piloto interno, el Señor Supremo. Al término de nuestro viaje entregamos nuestro aliento mismo al Supremo. Entonces, obtenemos otra vez alegría, alegría perfecta, alegría pura.
Me entrego al Supremo
no porque siento que estoy desamparado
sino porque siento que
Su Deleite-Unicidad es algo
que he estado anhelando siempre
en mi propia vida.
30 de octubre
Hemos de establecer nuestra unicidad consciente con Dios. Entonces no hay entrega. Tan sólo es un mutuo dar y recibir.
Hay millones y millones de personas en la tierra que no son
conscientes de ser instrumentos de Dios. Debido a que hemos
aceptado la vida espiritual, somos plenamente conscientes de que
nosotros somos los instrumentos y Dios es el Intérprete. Si
podemos mantener este tipo de sentimiento no habrá tentación.
Mientras queramos ser nosotros los hacedores, las fuerzas negativas
vendrán a atacarnos y a devorarnos. Pero si nos volvemos
absolutamente indefensos y sentimos: “Yo soy el instrumento,oh
Dios. Tú haces, Tú me utilizas”, entonces toda tentación vendrá y
atacará a nuestro Piloto interno, Dios, y Él no se verá afectado en lo más
mínimo.
Quién experimenta
las sonrisas de entrega de su vida
como una realidad permanente
es sin duda el instrumento favorito
de su Amado Supremo.
31 de octubre
Cuando un aspirante priva amargamente de alimento a su mente cuestionadora y alimenta suntuosamente su entrega, Dios dice: “Voy, ya ha llegado el momento”.
El amor humano ata; el amor divino expande. La devoción humana es nuestro apego inconsciente; la devoción divina es nuestro conocimiento consciente de nuestra realidad última. La entrega humana es la entrega de un esclavo a su amo; la entrega divina es la entrega de lo finito a lo Infinito. Esta entrega es consciente, llena de alma e incondicional, y permite al ser humano descubrir su Origen, Dios.
Por la mañana
deseo ser perfeccionado
por medio de mi fe floreciente.
Al atardecer
deseo ser perfeccionado
por medio de mi vida entregada.