Noviembre: Servicio

 

1 de noviembre

 

Elige servir.  El mundo comenzará a amarte inmediatamente .

Una persona espiritual ha encontrado su trabajo.  Su trabajo es el servicio desinteresado.  Su trabajo es la acción dedicada.  De hecho, no tiene necesidad de ninguna otra gloria.  Su acción es la divina aceptación de la existencia terrenal.  Y por esto necesita un cuerpo perfecto, una mente fuerte, un corazón fervoroso y una vida supremamente inspirada de receptividad interna y capacidad externa.

 

Ayer deseaba conseguir
para llegar a ser
alguien o algo grande
en el mundo.
Hoy mi deseo ha sido purificado
y transformado en la aspiración
de servir al mundo.

 


 

2 de noviembre

 

Para servir a Dios, deseo que mi vida sea una vida de donación desinteresada.

¿Quieres que tu vida sea de servicio a Dios, de modo que puedas colmar Su Misión?  Si es así, entonces devuélvele al alma su trono aquí y ahora.  Has expulsado al alma y has puesto al ego en su trono.  Dale la cordial bienvenida al alma y únete a ella.  En ese momento, el miedo te abandona, la ignorancia te abandona; finalmente, la muerte te abandona.  La Eternidad te da la bienvenida, la Infinitud te da la bienvenida y, finalmente, la Inmortalidad te da la bienvenida.

 

¿Quieres brillar?
Puedes fácilmente brillar
como el sol
en tu auto-ofrecimiento
a Dios en el hombre.

 


 

3 de noviembre

 

Dios me enseña a servirle en la humanidad.

¿Por qué trabajamos?  Trabajamos para mantenernos y mantener a nuestros seres queridos.  Podemos trabajar también para mantener nuestros cuerpos en perfecta condición.  Pero un verdadero aspirante ve el trabajo de otra manera.  Ve el trabajo como una auténtica bendición.  Para él, cada empleo difícil y aparentemente penoso es una bendición disfrazada.  Para él, el trabajo no es otra cosa que un servicio dedicado.  Ha descubierto la verdad de que al ofrecer los resultados de lo que dice, hace o piensa, podrá realizar a Dios.  Él trabaja por amor a Dios.  Vive por amor a Dios.  Realiza la Divinidad por amor a Dios.

 

En el Cielo
las almas son colocadas
conforme a sus obras de auto-ofrecimiento,
servicio al hombre
y amor a Dios,
realizadas aquí en la Tierra.

 


 

4 de noviembre

 

Revela constantemente lo que eres: un instrumento supremamente elegido de Dios.

Mientras realizas tus actividades diarias, deberías rezarle al Supremo, al Piloto Interno, que está actuando en ti y a través de ti.  Dios tiene infinito Interés por los seres humanos en cada una de sus actividades.  Si tú no pones interés, es una equivocación.  Pon interés pero no sientas que viene de ti.  Siente que está viniendo desde alguna otra parte y que una Mano Interna te está guiando.  Este es el enfoque correcto.

 

Cuando estás preparado para decirle a Dios
que tienes la voluntariedad,
Dios te dirá:
“Mira, hijo Mío, aquí estoy
con Mi Fertilidad para ti”.

 



5 de noviembre

Cuando soy todo devoción a la luz-servicio, estoy con el activo y para el activo.

Cuando hablamos y hablamos, entramos de forma consciente y deliberada en el dominio de la ignorancia.  Cuando hablamos y actuamos, a veces vemos un abismo abierto entre nuestro discurso y nuestra acción.  Decimos una cosa y luego hacemos algo totalmente distinto.  Prometemos solemnemente hacer algo pero, cuando aparece la realidad, vemos un inmenso abismo entre nuestra promesa y su cumplimiento.  Sin embargo cuando actuamos con espontaneidad, fervor, y sin condiciones, –cuando ofrecemos nuestro servicio dedicado– una Mano invisible nos guía, nos perfila y nos moldea conforme a la verdadera imagen de nuestro Piloto Interno. Sólo sirviendo devotamente al Piloto Interno en cada individuo podemos hacer que nuestra vida sea significativa y fructífera.

 

Si quieres llegar a ser un león-líder
para rugir y manifestar a Dios,
entonces, en este mismo momento,
vuélvete una oveja-esclavo del hombre,
–el Dios en evolución.

 


 

6 de noviembre

 

El auténtico servicio desinteresado es el que no espera un resultado favorable.

El servicio desinteresado se hace sólo por amor al ofrecimiento de uno mismo; el resultado vendrá naturalmente.  Si hay una acción, habrá una reacción.  Pero la acción no se realizará para satisfacernos a nuestra propia manera, sino para complacer a Dios a Su propia Manera.  Actuaremos cuando estemos inspirados desde adentro.  Trabajaremos conscientemente y de todo corazón.  Si trabajamos sin inspiración, estamos trabajando mecánicamente, como obreros en una fábrica en la que no quieren estar.  Nos convertimos en otra máquina.  El servicio desinteresado no es así.  Es alegre, lleno de alma, consciente y constante.  Primero, es un servicio de corazón; luego, es desinteresado; y finalmente, cuando llega a ser incondicional y a no estar preocupado por el resultado, se convierte en un servicio desinteresado perfecto.

 

Él es sumamente feliz
porque se ha convertido en
el vínculo
entre el amor de su corazón
y el servicio de su vida.

 


 

7 de noviembre

 

Dos vidas: la humana y la divina. La vida humana clama por vivir; la vida divina vive para ofrecer.

Cuando empleamos el término ‘servicio desinteresado’, no podemos ni debemos esperar nada.  Si se trata de un servicio dedicado, podemos esperar alguna recompensa; pero cuando se vuelve desinteresado, no podemos esperar recompensa alguna.  Cuando somos capaces de hacer servicio desinteresado verdadero, sin deseo o expectativa de recompensa, el resultado que conseguimos irá mucho más allá de todas nuestras expectativas.  Además, mientras realizamos auténtico servicio desinteresado, obtenemos alegría en abundancia.  No hemos de esperar ningún resultado o efecto posterior.  El servicio desinteresado es en sí mismo la alegría más grande y la recompensa más alta.

 

¡Ama!
Así lo sabrás todo
acerca de la vida humana.
¡Sirve!
Así lo sabrás todo
acerca de la vida divina.

 


 

8 de noviembre

 

El ego en mí ayuda a la humanidad.  El alma en mí sirve a la humanidad.  El Dios en mí es alimentado por la humanidad cuando comprendo que todo el mundo a mi alrededor no es sino Dios mismo.

La forma más fácil de encender la llama de nuestra aspiración es mediante el servicio dedicado y desinteresado.  Este servicio desinteresado ha de ser constante y espontáneo.  Cuando estás haciendo algo para ti mismo o para los demás, has de sentir que estás sirviendo al Supremo.

 

¿Quieres merecer al Amor de Dios?
Entonces sirve a Dios-el-hombre
en la creación inacabada de Dios.

 



9 de noviembre

Cuando estás haciendo algo para ti mismo, has de sentir que estás sirviendo a tu parte mejor , a tu parte más elevada, más noble, más colmadora, más iluminadora.  En cada momento has de sentir que eres un servidor dedicado.  De esta manera tu llama de aspiración subirá más alto.

¿Quién aspira?  El que siente que hay algo más alto, más profundo, más vasto que lo que ahora mismo tiene.  ¿Quién sirve? Si dices que el inferior sirve al superior, eso sólo es cierto en el mundo externo.  Puedes decir que un esclavo o un criado sirve al amo porque el amo es superior.  Eso puede ser cierto en el mundo humano ordinario.  Pero en el mundo interno vemos algo diferente.  Vemos que el aspirante está sirviendo a la mejor parte que hay dentro de sí mismo.  Está intentando servir a la porción más elevada de su propio ser.

 

Si das desde tu corazón,
tu ofrenda no sólo será
inimaginable,
sino también incuestionable.

 


 

10 de noviembre

 

Sirvo a Dios, no porque Él sea infinitamente más grande que yo, sino porque es mi querido Amigo de la Eternidad, mi Amado Supremo y mi todo de la Eternidad.

Cuando tú, como aspirante, sirves a tu parte más elevada, a tu mejor parte, no sólo lo haces por amor a la paz, la luz y la dicha interna, sino también con el fin de devenir totalmente uno con esa parte más elevada.  El papel del servidor terrenal termina cuando éste consigue su dinero.  Nunca se atreve a pensar en llegar a ser el jefe algún día.  Eso está fuera de su imaginación.  Pero, cuando estás sirviendo a tu parte más elevada como aspirante, has de sentir en cada momento que te estás convirtiendo en esa parte más elevada dentro de ti y que, finalmente, te volverás uno, conscientemente, con esa parte más elevada.

 

La naturaleza humana
no cambia
y no puede cambiar
sin el servicio desinteresado.

 


 

11 de noviembre

 

La Ribera Dorada del Más Allá quedará siempre a una gran distancia, a menos y hasta que no sólo creamos en el supremo secreto del auto-ofrecimiento sino que también lo practiquemos en cada momento.

De todas las maneras –a través del pensamiento, a través de la acción, a través de tu propio servicio, mentalmente, vitalmente y físicamente– has de sentir que eres un objeto de dedicación para ser utilizado por Dios y los hijos de Dios.  Si puedes sentir en cada momento que estás listo para servir a quienes aspiran, a quienes están sentados en tu mismo barco, en el Barco del Supremo, sólo entonces podrás sentir que tu llama de aspiración arde brillante, más brillante, brillantísima en cada momento.

 

Cada mañana debo darme cuenta
de que tengo ante mí la oportunidad dorada
de un día sin utilizar
para usarlo de un modo divino.

 


 

12 de noviembre

 

Una vida en la tierra no está hecha para el placer; una vida en la tierra está hecha para el auto-ofrecimiento.  El  auto-ofrecimiento nos convierte finalmente en lo que Dios es.

Cuando realmente tienes algo que ofrecerle al mundo, puedes volverte verdaderamente modesto.  Cuando un árbol no tiene frutos que ofrecer, permanece erguido.  Pero, cuando está cargado de frutos, el árbol se inclina hacia abajo.  Cuando tienes genuina humildad, es señal de que tienes algo que ofrecerle a la humanidad.  Si estás lleno de orgullo y de ego, nadie podrá obtener nada valioso de ti.

 

Si tu vida de servicio
sólo está aumentando el poder de tu ego
puedes estar seguro
de que eres un fracaso total
en el mundo interno.

 



13 de noviembre

Sirvamos al mundo con toda nuestra alma.  Recibiremos el pago a nuestro servicio en moneda de gratitud, la Gratitud de Dios.  Dios es la única gratitud.

Mientras estamos constantemente logrando algo, tenemos que acordarnos de ser modestos, a fin de dar un servicio mayor a la humanidad.  Pero primero hemos de saber que si queremos llegar a ser modestos, ciertamente es porque queremos llegar a ser felices.  Y en el auto-ofrecimiento nos hacemos realmente felices.  La auténtica humildad es la expansión de nuestra conciencia y nuestro servicio.

 

Cuando hago servicio desinteresado
una hora cada día,
Dios me dice
que soy Su querido amigo,
Su queridísimo amigo.

 


 

14 de noviembre

 

Olvida todas las experiencias infelices que hayas dado y recibido.  Piensa únicamente en cómo puedes dar alegría a los demás y hazte así feliz a ti mismo.

Antes de nuestra realización, cuando no conocemos nuestro Ser, nuestro problema es más pequeño.  Pero cuando descubrimos nuestro Ser, cuando entendemos nuestro Ser, cuando conocemos nuestro Ser, cuando realizamos nuestro Ser más elevado, en ese momento comienza el verdadero problema:  ¿Cómo ayudaremos a la humanidad?  En ese momento, si esa es la Voluntad de Dios, tenemos que dar, acepte o no la humanidad nuestro ofrecimiento.

 

Cómo anhelo que mi corazón
permanezca siempre
bajo el control de mi alma,
para que mi inspiración
pueda elevarse cada día
más allá de mi creencia
y mi ofrenda-
servicio
nunca se vuelva mecánica.

 


 

15 de noviembre

 

La felicidad está en darse uno mismo.  Damos lo que somos.  Lo que somos es nuestra aspiración, nuestro clamor interno, y lo que damos es nuestra vida de dedicación.  En el auto-ofrecimiento crecemos en Dios.  El auto-ofrecimiento es el precursor de nuestro devenir en Dios.

No hay sacrificio como tal.  Lo que llamamos sacrificio es en realidad un constante darse uno mismo, basado en el propio conocimiento de la unicidad universal, y un constante dinamismo heroico que lo capacita a uno para conquistar el mar de la ignorancia en el campo de batalla de la vida y transformarlo en un mar de luz de sabiduría.  Si uno puede hacer esto, podrá entonces realizar a Dios y llegar a ser perfecto en esta vida.

 

Da lo que tienes
y lo que eres.
Entonces serás bendecido
con nuevas mañanas
en nuevos mundos.

 


 

16 de noviembre

 

El regalo de mi vida externa a mi vida interna es mi servicio constantemente lleno de alma.

Puedes establecer tu unicidad perfecta con el Supremo mediante el ofrecimiento constante de ti mismo, y también no esperando nada del Supremo a tu propia manera.  Espéralo todo de Él a Su propia Manera.  Él te dará lo que quiere darte a Su Hora elegida.  Por tu parte, no debería haber expectación, ya sea que Él te dé un céntimo o cien mil dólares, ya sea que Él te dé una pizca de luz o inunde todo tu ser de luz.  Deja que Él te dé lo que quiere darte a Su propia Manera, a Su propia Hora.  Sólo así puedes establecer la unicidad perfecta con el Supremo.

 

El servicio desinteresado
es el amor visible del ser humano por Dios
en la manifestación de Dios sobre la Tierra.

 


 

17 de noviembre

 

Necesito una vida que se ofrezca a sí misma sin condiciones.

Mientras trabajas con tus hermanos espirituales, siente por favor que todos sois igualmente importantes en el Ojo del Supremo, en el ojo de tu Maestro, en el ojo de tu alma.  Tienes dos ojos y sientes que ambos son igualmente importantes.  No sientes que el ojo izquierdo es más importante que el derecho o viceversa.  Cuando tienes dos cosas que reivindicas como tuyas, intentas ser imparcial.  No te identificas con tu dedo pulgar y criticas el meñique.  ¡No!  Sea cual sea la capacidad de tu dedo pulgar, ha venido de Dios, y sea cual sea la capacidad de tu dedo meñique, ha venido también de Dios.  El ego aparece cuando no hay sentimiento de unicidad o cuando quieres demostrar tu capacidad a los demás.  Si separas el dedo meñique del pulgar, en ese momento el ego entra en juego.  Si no haces esta separación, dirás que todo y todos son buenos ante el Ojo de Dios.

 

Podemos llegar al pórtico de la perfección
sólo cuando trabajamos juntos
de una manera amorosa, incansable y desinteresada.

 



18 de noviembre

Un acto de auto-ofrecimiento es un paso más hacia el devenir en Dios.

Para perfeccionar nuestras acciones, hemos de sentir que no somos nosotros los hacedores, sino que el Supremo es el único Hacedor.  Hemos de sentir que la inspiración para la acción no es nuestra, y que el fruto de la acción no es nuestro.  Si podemos sentir que somos simplemente los instrumentos del Supremo, nuestras acciones pueden ser perfectas.

 

Si crees que estás
ayudando muy amablemente a los demás,
estás sumamente equivocado.
Deberías sentir que estás ofreciendo
tu sonrisa-servicio
al Supremo en los demás.

 



19 de noviembre

Si estás haciendo de forma consciente y devota todo lo que deberías hacer –oración, meditación, servicio desinteresado– y al mismo tiempo no estás esperando nada, ni del Supremo ni de ti mismo, no puedes tener entonces arrepentimiento alguno.

El esfuerzo personal es de suma importancia.  A menos y hasta que le demos al mundo en general lo que tenemos y lo que somos, no podremos convertirnos en la Realidad todo-expansiva y todo-abrazadora que llamamos Conciencia Universal de la Cumbre Trascendental.  Este esfuerzo personal también está basado en la Compasión incondicional del Supremo.  Lo que llamamos esfuerzo, en realidad es un resultado de la Gracia del Supremo, que se vierte constantemente sobre nuestra cabeza devota y nuestro corazón entregado.

 

Simplemente haz una cosa
correctamente y desinteresadamente cada día.
Entonces estás destinado a ver y a sentir
que Dios lo hará todo por ti
no sólo sin descanso
sino también sin condiciones.

 



20 de noviembre

Para progresar, sé consciente y ofrécete.

Cuando damos, devenimos en algo infinitamente mayor.  Una pequeña gota le da su realidad, su existencia, al poderoso océano.  Sólo es una gota diminuta, pero cuando se da con toda su alma, cuando entrega su existencia separada, se vuelve una con el océano mismo.  A cambio de lo que damos obtenemos infinitamente más.  El auto-ofrecimiento es el devenir en Dios.  Cuando nos damos de corazón, con devoción, sin reservas, sin condiciones, devenimos en lo Infinito, como la pequeña gota que se ofrece al océano y se convierte en el océano.  Cuando ofrecemos nuestra pequeña existencia terrenal a nuestro Amado Supremo, inmediatamente nos volvemos uno inseparablemente con Su Realidad Universal y Trascendental.

 

Para ser un soñador de Dios
lo que necesitas
es un corazón de amante de Dios
y una vida de servidor del hombre.

 


 

21 de noviembre

 

Cuando nos sumergimos profundo, muy profundo en las más íntimas cavidades de nuestra alma, sentimos que no existe tal cosa llamada sacrificio.

Cada vez que haces algo, puedes sentir que esa acción no es sino una expresión de amor.  Ofrecer amor mediante el pensamiento y la acción, tiene ahora mismo suprema importancia en tu vida.  Si puedes sentir mientras piensas y mientras actúas, que estás ofreciendo amor a la humanidad, al resto del mundo, entonces podrás estar más receptivo al Amor universal que es todo para ti.

 

El subsidio de Satisfacción
siempre estará ahí
para los que han ofrecido
sus servicios de aspiración
con toda su alma y sin reservas
a Dios,
su amado Patrón.

 



22 de noviembre

“Da sin condiciones”.  Este es el sentido de Dios.  “Recibe con alegría”.  Este es el sentido del hombre.

Antes de hacer algo, antes de decir algo, antes de devenir en algo, hemos de preguntarle a nuestro ser interno.  Hemos de profundizar en nosotros y preguntarle a nuestra alma si es esa la Voluntad de Dios, si Dios quiere que eso se haga.  En cada momento hemos de preguntar si Dios lo quiere o no.  De lo contrario, hay muchas maneras de que tú me complazcas y yo te complazca sobre la base de nuestro propio entendimiento mental.  Dar es muy bueno; recibir es muy bueno.  Pero además, es Dios quién se supone que debe inspirarnos a dar y recibir.  La acción puede hacerse sin preguntar a la Sabiduría de Dios, pero si suplicamos a la Sabiduría de Dios que nos guíe, y después actuamos, entonces la responsabilidad será de Dios.

 

Dios pone
la Corona-Néctar de Su Corazón
sobre la cabeza de servicio desinteresado
del buscador.

 



23 de noviembre

Nunca es demasiado tarde para llegar a ser un buen instrumento de Dios.

El amor es sabiduría; pero dentro de este amor hemos de sentir primero la Presencia de Dios.  Si sentimos la Presencia de Dios en cada acción, automáticamente la acción se vuelve sabiduría, porque Dios es todo Sabiduría.  Por consiguiente, antes de decir nada, necesitamos la aprobación.  Si no obtenemos la aprobación, guardaremos silencio.  Obtendremos nuestra dirección desde adentro.  Dios no permanecerá en silencio; Él no estará indiferente.  Dios no permanece callado, lo que ocurre es solamente que nosotros no profundizamos en nuestro interior para escuchar Su Voz, Sus Dictados.  Él no es como un ser humano indiferente a quién le preguntamos una y otra vez sin obtener respuesta.  Profundiza en ti mismo.  Dios contestará inmediatemente sí o no.

 

Dios está ahora estableciendo,
no sólo nuevas pautas
sino también más elevadas,
para quienes quieren amarle
y servirle
a Su propia Manera. 

 


 

24 de noviembre

 

Nunca es demasiado tarde para que sirva a mi Amado Supremo en mis hermanos y hermanas: la humanidad.

La humildad ha de considerarse un regalo divino y un regalo supremo.  Es algo que tenemos que ofrecerle a la humanidad.  Hemos de sentir que la humildad es nuestro sentimiento de unicidad consagrada con la humanidad.  Si consideramos la humildad en el sentido más elevado y más puro del término, podemos llegar a ser realmente humildes.  La humildad no es una cuestion de ponerse a los pies de alguien, no.  Es algo que ha de ser compartido con el resto del mundo.  Es la vida de Dios dentro de nosotros.  Cuanto más nos elevamos, más grande es nuestra promesa hacia el Supremo en la humanidad.  Cuanta más luz recibimos en virtud de nuestra humildad, más tenemos para ofrecerle a la humanidad.

 

Mi corazón amante
tiene un mensaje para mí:
Dios es para mí siempre.
Mi vida de servicio
tiene un mensaje para mí:
yo soy para Dios siempre.

 



25 de noviembre

Dale al mundo un momento de tu atención.  Dios escuchará siempre la oración de tu corazón.

Hemos de saber que sólo hay una manera de volverse humilde, y ésta es ver lo que le sucede a un individuo cuando ve, alcanza y se convierte en la luz.  ¿La guarda toda para sí mismo?  No.  La comparte con el resto del mundo.  Y cuando comparte, el mundo se alimenta, el mundo se completa.

 

Obtienes la paz
sólo ayudando a otros
a volverse pacíficos.
Obtienes la dicha
sólo ayudando a otros
a volverse fervorosos.

 


 

26 de noviembre

 

Los Secretos de Dios son solamente para quienes sirven a Dios en el hombre.

Si nosotros, como seres humanos, queremos transformarnos en seres divinos, hemos de ver y sentir la necesidad del sacrificio divino en la tierra.  Ahora bien, ¿cómo vamos a saber si ese sacrificio nuestro es completo?  Podemos saberlo en cuanto sintamos que al dar no sólo estamos obteniendo más, sino también haciéndonos más completos.  El sacrificio toma la forma de amor.  La madre da todo lo que tiene a su hijo con toda su alma.  Cuando damos un poco de paz o de alegría a los demás, y sentimos que todavía tenemos más dentro de nosotros, entonces tenemos que sentir que no hemos hecho completa a la otra persona, y al mismo tiempo no nos hemos completado a nosotros mismos.  Sólo cuando ofrecemos nuestra paz, amor y dicha plenamente y de todo corazón a otra persona, puede nuestro recipiente llenarse hasta el borde.  Dios mismo lo llenará para nosotros.

 

El servicio desinteresado
mantiene tu fe en Dios
más dulce que lo más dulce
y hace tu amor-unicidad con Dios
más fuerte que lo más fuerte.

 


 

27 de noviembre

 

Si tu corazón está verdaderamente sangrando por la necesidad de la humanidad, ¿cómo puedes tener el feo rostro de la inseguridad?

Ayudar a los demás para alimentar tu propio ego es inútil.  Has de saber que es una seria equivocación y que retrasará tu progreso.  Por tanto, lo mejor es observar si recibes un mandato interno de ayudar a otros.  Si sientes que recibes un mandato interno para trabajar de esa forma, lo siguiente por tu parte es hacerlo con devoción.  Deberías estar agradecido al Piloto Interno por autorizarte a servirle de esta manera.  Pero si no recibes el mandato desde una fuente superior, interna, has de saber entonces que tus acciones están siendo motivadas por tu ego; en ese caso deberías detenerte.

 

En tu vida de servicio a la humanidad
la confianza es sumamente buena,
pero no desarrolles
una
desproporcionada confianza en ti mismo,
y mucho menos orgullo y arrogancia.

 


 

28 de noviembre

 

¿Cómo puede nunca Dios decirle no a un alma amante de la verdad y servidora del mundo?  ¡Imposible!

Mientras ayudas a otros has de sentir que la ayuda que das no procede de ti.  No eres tú quien está ayudando, guiando o formando a una persona en particular; es tu Piloto Interno.  Tienes que volverte un mero conducto.  Mientras tocas a alguien o mientras hablas a alguien, siente que eres sencillamente el conducto.

 

Mi Señor,
que la mía sea la estación devota y sin reservas
del auto-ofrecimiento,
que la Tuya sea la estación sorprendentemente complacida
del recibimiento.

 



29 de noviembre

Cada día debes verter lágrimas por esta pobre Tierra si realmente te preocupas por Dios-el-hombre.

Supongamos que no sabes cual es la verdad, pero tienes aspiración y un interés sincero por alguien.  Quieres ayudarle pero no sabes lo que vas a decir.  En ese momento, no te hagas ninguna idea de cómo ayudarle, o de lo que vas a decirle o de cómo vas a aproximarte a la verdad.  Haz de tu mente un recipiente vacío.  Deja entonces que el recipiente sea llenado por la Luz y la Sabiduría de Dios y, simplemente, compártelo con la persona.  ¿Cómo puedes hacer esto?  Sólo puedes hacerlo mediante tu entrega constante.

 

Si no limitas
tu vida de servicio,
Dios no detendrá
Su marcha-manifestación
en ti.

 


 

30 de noviembre

 

El servicio desinteresado es el amor visible del hombre a Dios en la manifestación de Dios sobre la Tierra.

Sólo mediante el auto-ofrecimiento puedes avanzar hacia la auto-perfección.  No hay otro camino.  Ofrécete al Supremo con toda el alma, devotamente y sin condiciones, y siente que no existe nada que Él no pueda hacer por ti.  Además, incluso si Él no hace nada por ti, eso es asunto Suyo.  Él sabe lo que es mejor para ti.  Lo que tú crees necesitar no es lo correcto.  Lo que Él cree que necesitas es lo correcto.  Tu entrega de ti mismo es absolutamente lo correcto, porque eso es lo que el Supremo quiere de ti en tu vida.  De manera que sólo mediante el auto-ofrecimiento puedes avanzar hacia la perfección.

 

Si amas al hombre en Dios
la aventura de la luz-conciencia

sin falta te abrazará.
Si sirves a Dios en el hombre
la luz-conciencia de la aventura
te reclamará y te atesorará.