Enero: Aspiración

 
 
 
 
 

 

1 de enero

 

La aspiración conduce al hombre hacia la Conciencia-Dios.

La aspiración es el clamor interno, la llama ascendente. La aspiración se encuentra al comienzo y al final de nuestro viaje. No se trata de un viaje humano, ordinario, terrenal. El nuestro es un viaje divino; por eso, no tiene principio ni fin. Es un viaje sin nacimiento, sin muerte. Tiene una meta, pero no se detiene en ninguna meta, puesto que ha llegado a comprender que la meta de hoy es tan sólo el punto de partida para el viaje de mañana. Una vez que empezamos con aspiración consciente y sincera, sentimos que estamos caminando por el sendero de la Eternidad, y que caminaremos eternamente por este sendero, recibiendo y obteniendo luz, más luz, abundante luz, luz infinita. Ofreceremos esta luz a la humanidad aspirante para que este mundo nuestro pueda convertirse en el Reino del Cielo.

 

Cuando Dios entra en tu vida,
trae consigo Sus Campanas de Compasión
para que resuenen
en tu corazón de aspiración.

 

 


 

 

2 de enero

 

La aspiración es un fuego resplandeciente que, de manera secreta y sagrada, eleva nuestra conciencia y finalmente nos libera.

Aspiración, la llama interior. A diferencia de otras, esta llama no quema. Esta llama purifica, ilumina y transforma nuestra vida. Cuando la purificación se produce en nuestra naturaleza inferior, tenemos la esperanza de ver el Rostro de Dios. Cuando la iluminación despunta en nuestra naturaleza externa, sentimos que Dios nos es próximo y querido, que lo impregna todo y lo ama todo. Cuando ambas naturalezas, la inferior y la externa, crezcan en la llama de la transformación, descubriremos la verdad de que Dios mismo es el Piloto más íntimo, el Viaje más brillante y la Meta más elevada.
 

El fuego de la aspiración es purificación inmediata.
Purifica poderosamente
el cuerpo adormecido
el vital sofocante
y la mente incrédula.

 


 

 

3 de enero

 

Si no hay aspiración, no hay realización.

Algunas personas tienen la impresión de que el deseo y la aspiración son la misma cosa. Por desgracia o por fortuna, no es cierto. Son dos cosas totalmente diferentes. El deseo quiere atar y devorar al mundo. La aspiración anhela liberar y alimentar al mundo. El deseo es la energía saliente. La aspiración es la luz afluyente. El deseo le dice al hombre: “Poséelo todo, serás feliz”. Y, el pobre hombre, cuando quiere poseer tan sólo una cosa, descubre que ya ha sido atrapado y poseído él mismo sin clemencia por todas las cosas en la creación de Dios. La aspiración le dice al hombre: “Realiza solamente una cosa, realiza a Dios. Serás feliz”. El hombre afortunado y bienaventurado, en su camino hacia arriba y hacia dentro, mucho antes de ver a Dios, siente una paz sublime en su vida interna y una alegría radiante en su vida externa. Entonces siente que la realización del supremo Más Allá no puede seguir siendo un lejano clamor.
 

Cuando estoy en mi mente deseosa,
ofrezco una dolorosa oración a mi Señor Supremo.
Cuando estoy en mi corazón aspirante,
mi Amado Supremo me bendice
no sólo con una conmovedora meditación
sino también con una fructífera satisfacción.

 


 

 

4 de enero

 

La aspiración es el camino sin final que conduce eternamente hacia el Más Allá siempre trascendente.

La aspiración es nuestro impulso interno de trascender tanto la experiencia como la realización ya logradas. La aspiración puede desarrollarse. Es como cruzar una calle, paso a paso. Cada vez que aspiramos, realizamos en lo más profundo de nuestra conciencia un milagro de bienvenida al Más Allá. La vida tiene una puerta interna. La aspiración la abre. El deseo la cierra. La aspiración abre la puerta desde dentro. El deseo cierra la puerta desde fuera. La vida tiene una lámpara interna. Esta lámpara interna se llama aspiración. Y, cuando mantenemos nuestra aspiración ardiendo, transmitirá sin falta su brillo resplandeciente a toda la creación de Dios.
 

He dejado de alimentar mis pensamientos de deseo.
Por eso mis llamas de aspiración
están escalando muy rápido
y están a punto de tocar
los Pies de Loto de mi Amado Supremo.

 


 

 

5 de enero

 

Lo que necesitamos es la aspiración, la búsqueda de la verdad, y nada más. Cuando tenemos ese llanto interno por la verdad, no necesitamos nada más.

La aspiración es un llanto dentro de nuestro corazón. Así como un niño llora, también en el corazón sentirás un llanto. Hay un niño dentro de ti vertiendo lágrimas. Llorando porque quiere trascenderse a sí mismo. Este llanto ascendente, este clamor que escala dentro de nuestro corazón, es lo que llamamos aspiración. Cuando aspiramos con las lágrimas de nuestro corazón, vemos que Dios está viniendo a nosotros desde lo alto. El corazón está clamando y anhelando como una llama ascendente ardiendo hacia arriba. Esta llama del corazón quiere subir más allá de la mente, por eso está elevándose siempre. Y Dios está constantemente descendiendo con Su Gracia, como un río fluyendo hacia abajo. Es como el encuentro de dos personas, una está en el primer piso y otra está en el tercero. ¿Qué ocurre entonces? Nosotros subimos al segundo piso y Dios baja al segundo piso. Allí nos encontramos y nos completamos mutuamente. Cuando la aspiración y la Gracia se encuentran, experimentamos la divina plenitud de la unión con Dios.
 

No, no es posible
que un llanto interno,
quede sin ser oído.

 


 

 

6 de enero

 

Sentimos un deseo de tener a Dios de nuestra parte. Pero necesitamos la aspiración para arrojarnos del lado de Dios.

Si uno tiene el deseo pero no la aspiración, eso es mejor que no tener ni deseo ni aspiración. Uno tendrá muchas experiencias necesarias, y finalmente verá que no hay plenitud en el deseo. Entonces saltará al mar de la aspiración. Pero, si uno entra de nuevo en el mundo del deseo, después de haber entrado en el mundo de la aspiración, es una auténtica catástrofe. Si alguien no aspira, nada más podemos decir que es un sujeto ignorante; no sabe que hay algo llamado paz interior, gozo interior, luz interior. Si alguien no ha visto la luz y está en una habitación oscura, Dios no le culpará porque no es consciente de que hay una habitación llena de luz. Pero, si después de haber tenido algunas experiencias internas uno quiere volver al mundo ordinario, será víctima de la frustración y la destrucción interna.
 

Si realmente quieres
abreviar tu historia de deseo,
comienza de inmediato a cantar
una larga canción de aspiración.

 


 

 

7 de enero

 

Un corazón sin aspiración es, sin duda, un viajero totalmente perdido.

Una vez que entras en la vida espiritual, nunca, nunca vuelvas a la vida ordinaria. Si vuelves a la vida ordinaria serás objeto de ridículo en el mundo exterior y objeto de desconfianza en el mundo interior. La gente dirá: “Ha fracasado, por eso abandona y ha vuelto con nosotros.” Las fuerzas divinas en el cosmos dirán: “Oh, no se interesa por nosotras. Le interesa más la vida de la ignorancia”, y no intentarán ayudarte más. Además, siempre harás una comparación consciente o inconsciente entre la vida divina que has dejado y la vida a la que has retornado. Esta comparación siempre será desfavorable para la vida ordinaria. Tu alma, el destello divino en ti, te hará sentir que has abandonado algo preciosísimo. Entonces la frustración tomará cuerpo en tu vida ordinaria.
 

¡No pierdas tu corazón de aspiración!
Si pierdes tu corazón de aspiración,
tu mente de frustración llegará a ser
más grande que la más grande.

 


 

 

8 de enero

 

Una vida de aspiración es una vida de paz. Una vida de aspiración es una vida de dicha.

Antes de entrar en el mundo de la aspiración, permanecemos en el mundo del deseo. Cuando vivimos en el mundo del deseo, la grandeza es de suma importancia para nosotros. Incluso cuando entramos por primera vez en la vida de aspiración, el mensaje de la grandeza cobra a veces demasiada importancia al principio. Pero el verdadero mensaje del mundo de aspiración es la bondad. El deseo implora grandeza. La aspiración implora bondad.
 

Dale aspiración a tu corazón,
eso es lo que tu corazón necesita.
Dale iluminación a tu vida,
eso es lo que tu vida merece.

 


 

 

9 de enero

 

Dios puede ser visto en virtud de nuestro llanto interno al que llamamos aspiración, la llama ascendente en nuestro interior.

No hay modo de conocer lo que Dios hace, lo que Dios tiene y lo que Dios es, sino a través de mi vida de aspiración. Mi vida de aspiración me da todos los secretos del Supremo. Me dice lo que Dios secretamente hace. Me dice lo que Dios secretamente tiene. Y me dice lo que Dios secretamente es. Sólo mi vida de aspiración tiene a su disposición todos los secretos de Dios.
 

Antes de comenzar mi vida de aspiración,
yo era un corazón solitario.
Pero ahora soy
un corazón-mundo sonriente y danzarín.

 


 

10 de enero

Aspiración significa calma. Esta calma sólo halla la satisfacción cuando puede expresarse a través del desapego que lo ve todo y lo ama todo.

Hay un modo específico de acelerar la realización y se llama aspiración consciente. Dios debe ser lo primero. No debe haber madre, padre, hermana ni hermano –nada más que Dios, sólo Dios. Cierto, queremos ver a Dios en la humanidad, pero primero tenemos que verle cara a cara. La mayoría de nosotros implora por dinero, nombre, fama, éxito material y prosperidad; pero no imploramos tan siquiera una gota de sabiduría interior. Si lloramos sincera, devotamente y con toda el alma por alcanzar la unidad incondicional con nuestro Piloto Interno, entonces el hombre imperfecto de hoy será transformado en el Dios de mañana, la perfecta perfección encarnada.

 

Así como la boca de mi vida de deseo
me asusta,
no obstante,
los ojos de mi corazón de aspiración
me fortalecen.

 

 


 

11 de enero

Cuando aspiramos, vamos más allá del dominio de la mente física y nos sentamos a los Pies de Dios-la-Luz.

¿Cómo aspiramos? Mediante la concentración adecuada, la meditación adecuada y la contemplación adecuada. La aspiración abarca tanto la meditación como la oración. Quien está rezando siente que tiene un anhelo interno de realizar a Dios, y quien está meditando siente también la necesidad de traer la Conciencia de Dios directamente hasta dentro de su ser. La diferencia entre la oración y la meditación es esta: cuando rezo, yo hablo y Dios escucha; cuando medito, Dios habla y yo escucho. Cuando rezo, Dios tiene que escuchar. Pero cuando medito, cuando calmo y tranquilizo mi mente, oigo eso que Dios me ha estado diciendo siempre. Así pues, ambos caminos son correctos.
 

Para realizar a Dios
en Sus Alturas trascendentales,

cada buscador debe tener
un programa de aspiración
de muy largo alcance.

 


 

 

12 de enero

 

La sed de lo Altísimo es la aspiración.

Cada vez que aspiras, tu perfección está aumentando. Dentro de tu aspiración, la perfección está creciendo y resplandeciendo. La aspiración sincera significa la apertura del loto de la perfección. Una flor de loto, como sabes, tiene muchos pétalos. Cada vez que aspiras al máximo con toda tu alma, un pétalo del loto se abre. Y, cuando un nuevo pétalo se abre, significa que la perfección está aumentando en todo el loto.
 

Los esfuerzos de aspiración,
siempre proporcionan resultados de satisfacción.
Pueden tardar a veces algún tiempo
pero los resultados son inequívocamente seguros.

 

 

 


 

 

13 de enero

 

La aspiración es el camino sin fin que conduce eternamente hacia el Más Allá siempre trascendente.

Cuando hablas de la Hora de Dios, has de saber que se trata del momento divino en que Dios quiere que Le realices y Le manifiestes aquí en la tierra. ¿Cómo puedes armonizar la Hora de Dios y tu propia aspiración? Haciendo tu parte. Es decir, desempeñando tu papel con el mayor fervor. Meditarás con el mayor fervor. Cada día, antes de tu meditación, has de apuntar hacia un objetivo en particular, y este objetivo en particular es la Altura más elevada, la Altura trascendental que estás tratando de alcanzar. Puedes llamarlo la Ribera Dorada del Más Allá. Cuando la meditación termina, aún no has alcanzado esa Altura. Tu intención, o tu ferviente voluntad, era alcanzar la Altura más elevada, pero aún no lo has conseguido. Si te sientes apesadumbrado o desgraciado por eso, entonces, quisiera decirte que nunca podrás alcanzar tu meta.
 

Cada día de aspiración
comienza con nuevas posibilidades.
Cada día de aspiración
termina con nuevos logros.

 

 

 


 

 

14 de enero

 

No temas profundizar demasiado en tu vida de aspiración. En un punto determinado, el amoroso Corazón de Dios te bendecirá.

Siente que hay una hora específica, una hora dorada, en la cual está designado que alcances tu meta. La Hora de Dios no está a tu disposición; pertenece a Dios. Cuando sea Su Voluntad te la ofrecerá, pero tú tienes todo el derecho a imaginar que ya está aquí, en la meditación de hoy. Cuando la meditación de hoy ha terminado y la Hora de Dios aún no ha sonado, no te sientas miserable. Mañana, durante la meditación, tienes otra vez todo el derecho a esperar la Hora de Dios.
 

Oh, mi corazón de aspiración,
quédate conmigo.
Mi alma de deleite está viniendo
para llevarnos a los dos
al Palacio de Éxtasis del Cielo.

 


 

 

15 de enero

 

Un insomne corazón de aspiración, es la incesante Satisfacción-Orgullo de Dios.

La Hora de Dios es como una flor de loto. Se abre pétalo a pétalo. Hay una flor de loto profundamente dentro de ti, pero sólo abre un pétalo cada vez. Cuando todos los pétalos se han abierto, el loto ha florecido plenamente. De modo similar, la Hora de Dios se encuentra en nuestra aspiración. No puedes separar la Hora de Dios de tu propia aspiración. Cuando tu aspiración alcanza lo más Alto, la cima de la Perfección, automáticamente la flor de loto que llamamos la Hora de Dios, florece totalmente.
 

Lo que tengo hoy
es una pequeña semilla de aspiración.
Lo que tendré mañana
es una flor de realización poderosamente desarrollada.

 


 

 

16 de enero

 

A fin de encender la llama de tu aspiración, trata de sentir que tu vida es una vida de dedicación.

El único requerimiento que te hago es que no trates de tirar ni empujar. Dios te ha pedido que aspires, por eso tú aspiras. Luego, depende de Dios el darte la victoria divina. Es asunto Suyo el colmar tu aspiración. Toma cada día tu resolución: “Esto es lo que voy a lograr”. No estás intentando agrandar o alimentar tu ego. Pero tienes que sentir que sólo si puedes conseguir tu objetivo, si puedes alcanzar tu destino, llegarás a ser un instrumento consciente del Supremo.
 

Deja que tu corazón de aspiración
sea constante.
Tu vida de dedicación será automáticamente
afirmante.

 


 

 

17 de enero

 

La aspiración es el despertar del alma.

Todos somos instrumentos del Supremo; todos los seres humanos son los instrumentos del Supremo, pero la mayoría somos instrumentos inconscientes. No sabemos que somos los instrumentos; pensamos que somos los hacedores. Pero cuando entramos en la vida espiritual, llegamos a sentir que no somos nosotros los hacedores; algún otro es el hacedor, y ese otro es el Piloto Interno, el Supremo. Ahora mismo, tan sólo porque posees tu propia individualidad y personalidad, tienes todo el derecho a sentir que estás rezando y estás meditando. Entonces, llegará el día en que sentirás que quien reza y medita no eres tú, sino otro, y ese otro es el Supremo en ti.
 

¿Cómo puedes perder
en el campo de batalla de la vida
si ya tienes buena relación
con lo real en ti:
el llanto de aspiración de tu corazón?

 


 

 

18 de enero

 

En la vida de aspiración, hay dos cosas de suma importancia: la fuerza de voluntad y la oración.

Todo depende de las metas que te marques. Hoy puedes querer la realización de Dios, pero, por otro lado, mañana puedes sentirte miserable, pensando que si realizas a Dios no podrás disfrutar del mundo. Por la mañana temprano, puedes implorar paz, luz y deleite en medida infinita. Le dices a Dios que no puedes existir sin Él. Pero por la tarde tal vez te vuelves un completo extraño de tu propia aspiración. Tal vez sientes que si realizas a Dios Él no te dejará disfrutar de las abundantes imperfecciones, la vida del vital y todo eso. En ese momento, ¿quieres realmente a Dios o quieres la vida emocional? Aspira en cada momento, aspira, aspira. En tu aspiración está destinada a sonar la Hora de Dios.
 

 

Parece que mi Señor
sólo tiene una cosa que hacer
día tras día:
amplificar el clamor de aspiración de mi corazón.

 


 

 

19 de enero

 

La aspiración, en su definición más simple, es una llama encantadora que asciende hacia el Cielo.

En el mundo interno ofrecemos nuestra aspiración a cambio de la realización de Dios. La llama de nuestra aspiración es encendida por Dios mismo. El fruto de nuestra realización lo obtenemos también directamente de Dios. Dios es el Inspirador en nosotros, Dios es el Eterno Donador y Dios es el Eterno Receptor en nosotros. Dios emplea la aspiración para llevarnos hacia Él. Dios emplea la realización para brindarse a nosotros. Dios es sacrificio cuando vivimos en el mundo de la aspiración. Dios es sacrificio cuando vivimos en el reino de la realización. Pero Dios dice que no hay sacrificio como tal. Sólo hay una cosa aquí en la tierra y allá en el Cielo, y esta cosa se llama unicidad: plenitud en la unicidad y plenitud de la unicidad.
 

Mi aspiración,
como la Compasión de Dios,
será eterna, infinita e inmortal.

 


 

 

20 de enero

 

En la aspiración, y en ningún otro sitio, reside la salvación del hombre.

Siempre transcurre un tiempo entre la siembra y la cosecha. En la vida espiritual, la semilla es la aspiración y la cosecha es la realización. Sin aspiración, la realización nunca puede aparecer. ¿Qué es la aspiración? ¿Es algo que ya tenemos o es algo que vamos a tener? Es ambas cosas. Si decimos que tenemos aspiración es cierto, porque pensamos en Dios y meditamos en Dios algunas veces. Si decimos que aún no tenemos aspiración pero vamos a tenerla algún día, también es cierto, porque nuestro amor por Dios no es ni espontáneo ni constante. Cuando nos sentamos a los pies de la Eternidad, comprendemos que la aspiración va a ir seguida de la realización. Y una vez que hemos entablado amistad con el tiempo eterno, llegamos a comprender que la realización se encontraba siempre allí, oculta en nuestra aspiración.
 

Ninguna fuerza no divina,
ninguna fuerza hostil,
ningún monstruo de la inconsciencia
puede aminorar la rapidísima velocidad
de nuestra barca de aspiración-dedicación
que está acercándose a la Ribera Dorada
de nuestro Amado Supremo
a la Hora elegida por Él.

 


 

 

21 de enero

 

La aspiración es entrega y la entrega es la unicidad consciente del hombre con la Voluntad de Dios.

Todos vivimos en un mundo de dualidad, multiplicidad y variedad. Cuando queremos elevar nuestra conciencia hacia lo Altísimo e intentamos aspirar, el deseo, el ladrón, nos roba. Se lleva nuestra aspiración psíquica, nuestra devoción pura hacia Dios, nuestra voluntad de entrega que ofrecemos a la Voluntad Todopoderosa. Cristo dijo: “A menos que nazca de nuevo, un hombre no puede ver el Reino de Dios” ¿Qué aprendemos de este elevado mensaje? Aprendemos que la vida del deseo ha de dar paso a la vida de aspiración. Si la vida de aspiración no emerge, nunca puede amanecer una nueva vida. El Reino de Dios sólo puede establecerse cuando encendemos la llama de aspiración profundamente dentro de nosotros.
 

Mi mente de confusión me dice
que la vida no es nada
sino una terrible pesadilla.
Mi corazón de aspiración me dice
que la vida puede ser
un sueño encantador.
¿Porqué no darle una oportunidad
a mi abnegado corazón?

 


 

 

22 de enero

 

La verdadera transformación de la naturaleza humana no viene por medio de una vida austera, ascética, o de un completo alejamiento del mundo, sino de una iluminación gradual y total de la vida. Y para eso, uno necesita la aspiración. La aspiración, y sólo la aspiración, es la precursora de esta iluminación.

Si puedes llegar a ese estado de conciencia en el que sientes que no puedes vivir sin Dios ni siquiera unos minutos, realizarás a Dios. En ese momento realizarás a Dios mediante la fuerza de tu altísima aspiración. Tu íntima llama interior ha de ser prendida, y luego has de llorar, llorar por Dios, como un niño que llora por su madre. Sólo entonces es posible la realización de Dios.
 

Cada segundo de aspiración
es un día de rápida aproximación a Dios.
Esta es ciertamente
una experiencia suprema
en la vida del buscador.

 


 

 

23 de enero

 

Si no sabes en que dirección debería fluir el río de tu vida, te pido que sigas al barco- aspiración de tu corazón.

La enseñanza interna. ¿Qué aprendemos de la enseñanza interna? La aspiración. La aspiración es la llama interior, el clamor ascendente dentro de nosotros. Cada individuo tiene dentro esta llama ardiente. Pero desafortunadamente la mayoría de nosotros no se molesta en emplear la llama de aspiración que lleva dentro. Nos hemos aficionado a utilizar otra cosa en nuestra vida cotidiana: el deseo. El deseo es algo que nos ata. La aspiración es algo que nos libera. El mensaje del deseo es poseer y ser poseído. El mensaje de la aspiración es expandir, agrandar e inmortalizar nuestra existencia terrenal.
 

La aspiración asciende gradualmente.
Pero si valoras tu aspiración,
huelga decir
que asciende velozmente.

 


 

 

24 de enero

 

El clamor de tu corazón es un verdadero tesoro. No dejes que tu oscuro, apagado, desanimado y dañino ser vital se burle de ello. El clamor de tu corazón vuela como un águila, para alcanzar la meta más elevada de tu alma purísima.

La frustración y la depresión nunca pueden ayudarnos. Cuando lloramos no debe ser a causa de la frustración o la depresión. Debemos llorar desde lo más profundo de nuestros corazones, con la intensa llama ascendente de la aspiración. Este es el llanto que nos lleva a lo Altísimo. Las personas espirituales deben ser optimistas porque deben tener fe en la Luz de Dios. Debemos intentar permanecer en la luz y no en la noche o en la oscuridad. Si permanecemos en la luz, no puede haber sensación de fracaso ni de frustración.
 

Un inesperado llanto interno
ha transformado la frustración de su vida
en un poderosísimo
deleite de aspiración.

 


 

 

25 de enero

 

La vida que no aspira a la realización de Dios, no vale una cáscara de huevo vacía.

Cuando aspiramos, nunca podemos decir que somos inconscientes. Cuando aspiramos, hacemos conscientemente lo adecuado en cada momento. Cuando no aspiramos es cuando somos inconscientes. Por eso, siempre que tienes aspiración sincera, siente que eres consciente. Cuando no aspiras sinceramente eres inconsciente. Cuando eres inconsciente, ¿cómo vas a conquistar las fuerzas no divinas? Aspiremos siempre. Es en nuestra aspiración donde podemos estar siempre conscientes. La aspiración y nuestra atención consciente van siempre juntas. Cuando estamos aspirando de manera consciente, no podemos estar albergando de manera inconsciente pensamientos no divinos.
 

¡Oh mundo, no me ates,
no me ciegues!
Déjame tan sólo volver
al hogar de aspiración de mi corazón.

 


 

 

26 de enero

 

Tenemos que aspirar a alcanzar el Todo Dorado, la Ribera Dorada del Más Allá, el siempre trascendente Más Allá. Esto es lo que esperamos de la aspiración, la llama ascendente en nosotros.

¿Cómo puedes valorar más la aspiración? Solamente puedes hacerlo conociendo lo que la aspiración puede darte. Intenta ver siempre la meta dentro de ti. Ves una fruta. Sabes que sólo estarás satisfecho si comes la fruta. Así, intenta sentir que la aspiración es una fruta, pero sólo si la comes te satisfará. Tienes que aspirar cada día, cada día. Entonces, el resultado que obtienes es la realización.
 

La aspiración es
una oportunidad conscientemente ampliadora
de posibilidades doradas.

 


 

 

27 de enero

 

La aspiración es nuestro impulso interno de trascender tanto la experiencia como la realización ya logradas.

Puedes valorar totalmente la aspiración, cuando sabes que te va a dar la realización, que te va a dar la satisfacción suprema. Si sabes el resultado último de lo que estás haciendo, no te faltará aspiración. Pierdes la aspiración porque no tienes presente en todo momento lo que ésta puede hacer por ti. La gente reza dos días, dos meses, dos años, y luego se olvidan totalmente del objetivo. Pero eso no es suficiente. Tienes que rezar durante veinte años. Cuando enciendes una estufa, tienes que girar la manilla hasta un determinado punto antes de que salga el fuego. Pero si sólo comienzas a girarla y no continúas, no habrá ningún fuego. Asimismo, tu aspiración ha de llegar también a un punto determinado; sólo entonces te dará la realización.
 

Un corazón de aspiración
y una mente de determinación
reciben de Dios
bendiciones y afecto especiales.

 


 

 

28 de enero

 

 

¡Mirad la fortaleza de una pizca de aspiración! Tiene el poder de hacernos sentir que Dios el Infinito es absolutamente nuestro. Y algo más: que el amor, la paz, la alegría y el poder infinitos de Dios son para nuestro uso constante.

La aspiración se vuelve monótona después de algunos años. En vez de subir al árbol, la gente desciende. Por eso, lo que has de hacer es sentir lo que la aspiración va a traerte. Si miras lo que hay detrás de la aspiración, que es la realización, naturalmente querrás prepararte, energizarte e inundarte plenamente con la aspiración. Así pues, mira siempre un paso adelante; mira un paso adelante hacia la realización. De esta manera no estarás carente de aspiración. Estarás rebosante de ella.
 

No permitas
que las nubes de tu mente
se ciernan sobre
el árbol de aspiración de tu corazón.

 


 

 

29 de enero

 

Si profundizas sinceramente en tu interior, la primavera de aspiración de tu corazón no podrá ocultarse nunca más.

Puedes descubrir tus cualidades divinas cavando profundo en tu interior. Igual que un minero cava y obtiene algo, también tú puedes cavar hacia tu interior. Cavar, en este caso, simboliza tu llanto interno. Cuando lloras, te sumerges profundamente en ti. Para descubrir tus cualidades divinas, debes llorar constantemente. Cada vez que lloras, cavas profundo; y cuando cavas profundo, desarrollas tus cualidades. Así, por favor, piensa en todo momento en el instrumento que está cavando dentro de ti. Es tu aspiración. Igual que el minero utiliza una herramienta para cavar en el suelo, tú necesitas también un constante llanto interno para cavar en tu corazón.
 

Dos son los regalos
de la fe verdadera del hombre:
que no puede vivir
sin la Satisfacción de Dios
y que Dios no puede vivir
sin la aspiración del hombre.

 


 

 

30 de enero

 

Mi Dios y mi Señor, la apreciación desde el exterior cosquillea a lo humano en mí. La aspiración desde el interior energiza lo divino en mí. Oh, dame el néctar de mi aspiración y no el veneno de mi apreciación.

Aspiramos. ¿Por qué aspiramos? Si nuestra aspiración es llegar a ser grandes, esa no es la aspiración verdadera. Si aspiramos a llegar a ser buenos, esa es la verdadera aspiración divina. La bondad es el objetivo de la verdadera aspiración. La grandeza sola es competición constante. En ella no hay satisfacción. Por medio únicamente de la competición nunca podemos lograr satisfacción. Pero si nos hacemos buenos, si nos volvemos instrumentos divinos de Dios, logramos una satisfacción que está más allá de lo que alcanza nuestra imaginación.
 

Él suplicaba antes
limosnas de satisfacción.
Ahora está listo para quedar satisfecho
simplemente con las limosnas de aspiración.

 


 

 

31 de enero

 

Mientras tu corazón sea una llama de aspiración en constante ascenso, no importa cuales sean tus debilidades.

Cuando un buscador ha descubierto la aspiración en lo más hondo de su corazón, todos sus problemas están resueltos. Todos los problemas presentes, pasados y futuros juntos, son impotentes frente a la aspiración, ya que ésta es la ardiente, resplandeciente llama interna. Es una llama sin comienzo ni fin que asciende alto, más alto, altísimo, y purifica las cosas que han de ser purificadas en nuestra naturaleza apagada, oscura e impura. Mientras está iluminando nuestras cualidades apagadas, oscuras e impuras, inmortaliza las cualidades divinas en nosotros: la fe en Dios, el amor a Dios y la entrega incondicional que Le dice a Dios: “Hágase Tu Voluntad”.
 

La Luz de Afecto de Dios,
riega cada día,
bienaventurada y poderosamente,
las plantas de aspiración de su corazón.